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Farmacia Azul: tradición, confianza y servicio en el corazón de Balvanera

Farmacia Azul, ubicada en Avenida Entre Ríos 299, es un comercio emblemático de la Comuna 3 que combina historia, cercanía y calidad, y que se ha convertido en un punto de referencia para los vecinos de Balvanera y Congreso. Por Marcos Bolivar.

El bloqueador corporal, los medicamentos de uso cotidiano y la atención personalizada son apenas algunos de los motivos por los que Farmacia Azul se mantiene vigente desde hace más de siete décadas en Balvanera. Su historia es también la de una familia que hizo de la botica un espacio de confianza, servicio y comunidad.

Una farmacia con historia

Fundada en 1951, Farmacia Azul fue adquirida a fines de esa década por el abuelo de Juan Ignacio, actual administrador, junto a dos socios que también manejaban locales en Pompeya y Barracas. Con el tiempo, la familia decidió quedarse con el comercio de Entre Ríos 299, que desde entonces no dejó de crecer.

Hoy, Juan Ignacio representa la tercera generación al frente de la farmacia. Recuerda que de niño pasaba horas en el local de su abuela, que por entonces contaba con laboratorios de homeopatía y alopatía. “Siempre tuve olor a remedio”, dice con una sonrisa, recordando ese vínculo temprano que más tarde se transformó en vocación.

Aunque estudió administración hotelera con la idea de trabajar en cruceros, el destino lo llevó de regreso a la farmacia. “Como en un hotel, acá también se hace mucho servicio, que es lo más lindo del comercio en general: el trato con las personas”, asegura.

El rol durante la pandemia

Esa filosofía de servicio se puso a prueba durante la pandemia. Con consultorios cerrados y dificultades de acceso a recetas, Farmacia Azul fue un sostén para cientos de vecinos. “No cerramos nunca. Estábamos al pie del cañón, ayudando en todo lo que se pudiera”, relata Juan Ignacio.

Para él, el vínculo con los clientes es lo que distingue al local: “El trabajo lo hacemos de corazón. Los vecinos nos eligen por la atención, los precios y la calidad humana del equipo. Somos un comercio de referencia en el barrio de Congreso”.

Innovación sin perder la esencia

A lo largo de sus más de 70 años, la farmacia atravesó cambios profundos: la llegada de la computadora, el crecimiento de las obras sociales y, sobre todo, la irrupción de cadenas como Farmacity en la década del 90.

“A 100 metros abrieron un Farmacity, pero no nos mermó la venta. El farmacéutico es alguien de confianza, muchas veces la persona termina consultándole lo que no puede resolver con un médico. Una cara linda no compite con la confianza”, explica.

Ese compromiso también se refleja en su política de ventas: no comercializan medicamentos genéricos porque, según Juan Ignacio, no confía en su eficacia. “Podríamos ganar más con ellos, pero preferimos que el cliente vuelva agradecido porque lo que le recomendamos le hizo bien”, subraya.

Opiniones sobre precios y laboratorios

Respecto al congelamiento de precios, el farmacéutico considera que puede ser útil en un contexto inflacionario, aunque reconoce la dificultad de sostenerlo por mucho tiempo. “Los laboratorios nacionales producen con tecnología de punta y exportan, pero sus insumos son en dólares”, señala.

También rechaza los discursos que hablan de aumentos del 8.000% en los medicamentos: “Los incrementos acompañaron las mediciones del INDEC. La acumulación de subas complica a los vecinos, pero el margen de ganancia de las farmacias es mínimo”.

Un comercio con valores barriales

Más allá de los cambios de la industria, Farmacia Azul mantiene intactos sus valores: cercanía, compromiso y reinversión en el barrio. Cada año, parte de las ganancias se destinan a mejorar las instalaciones y ampliar el stock, que incluye todas las marcas más reconocidas.

En un contexto de grandes cadenas y competencia feroz, Farmacia Azul demuestra que el trato humano y la confianza siguen siendo diferenciales insustituibles. Con 70 años de historia, es mucho más que un comercio: es un espacio de referencia para la comunidad de Balvanera.