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La militancia de la Comuna 3

El Consejo Consultivo Comunal no resulta muy atractivo para los integrantes de las organizaciones políticas y sociales. En este artículo indagamos sobre algunas de sus razones.

“Después de haber perdido se deprimieron los pendejos”, cuenta a Abran Paso María Rosa Olano, integrante del Consejo Consultivo de la Comuna 3, mientras suelta una leve carcajada.

Lo que dice la militante de Nuevo Encuentro refleja buena parte de lo que sienten muchos de los seguidores de los partidos políticos de la oposición en la Comuna. “Perdieron, se deprimieron y se achicaron las agrupaciones y por ende le dieron menos bola a todo lo que ocurre en el Consejo Consultivo”, agrega la referente barrial.

Muchos de los ciudadanos que promueven la participación vecinal y que persiguen una agenda vinculada a las demandas de las comunas, manifiestan preocupación por el poco interés que tienen los partidos políticos, y sobretodo sus militante jóvenes, con las temáticas barriales.

“Es muy dificultoso. Yo, hace siete años que peleo con los militantes porque una de las formas de ganar el país es la Ciudad”, dice María Rosa y agrega que “es la ventana de la República”.

“Ellos dicen que son todos oligarcas y gorilas, pero eso no es verdad. Hay de todo, es una ciudad diversa. Es un distrito que tiene mucha guita, no podemos dejar que pase”, reclama y argumenta que “no saben como acercarse. A las señoras les tiraban volantes que dicen ‘Mauricio es una mierda’; no entra de esa manera”.

¿Te escuchan?, pregunta el periodista de Abran Paso.

Más o menos, recién ahora hay un poco más de sintonía.

Las formas de aproximación a la política suelen ser diversas según generaciones, clases sociales y lugares de interacción. El trabajo territorial fue una metodología histórica del peronismo, que comenzó a socavarse con la irrupción de nuevos agrupamiento que también se volcaron al dialogo con los vecinos. Los timbreos y las mesas de Cambiemos en las esquinas dan cuenta de ello.

Es interesante prestar atención al temor que existe para debatir con los vecinos sobre ciertas cuestiones. Frente a ello el refugio es agitar consignas en volantes o carteles y añorar un pasado para convencerse entre los que ya están convencidos.

Sin incorporar la agenda de temas vecinales que incluyan la modificación del Código Urbanístico, los espacios verdes, el delito organizado, la reparación de veredas y crisis económica, y sin dialogar de forma franca y sin prejuicio con los vecinos, será difícil pensar en escenarios distintos a los actuales.