Tras la aprobación de la “reforma previsional” las grandes novedades de la mañana con las que machacan los medios (incluso “progres”) parecen centrarse en el caso del manifestante que en la marcha de ayer disparó un mortero y en el inventario de los destrozos que «los violentos» realizaron en los alrededores del Congreso, tal cual cubre hoy exhaustivamente la infantería movilera.
Por Mauricio Nicolao*
El tema principal de títulos y tapas no es la continuidad de la represión policial ni mucho menos investigar la posible existencia de agentes disfrazados de «tirapiedras». Tampoco el énfasis mediático pasa por las implicancias de esta nueva ley en la vida de millones de personas.
¿Hay lugar en la gran prensa para hablar de las movilizaciones y cacerolazos nocturnos contra la reforma? Sí. Tal vez porque parecerían ser menos «sucias», «menos políticas»; quizás «más clase medieras» que las expresiones más embanderadas de la tarde. Sin embargo, resulta que -en una suerte de teoría de los dos demonios- nacieron anoche otro tipo de cacerolazos: contra «La violencia», incluso «virtuales», según la versión de TN.
El foco de los mensajes de la TV, radio y diarios deja un poco más al margen la tremenda pasividad/complicidad de la CGT cuyas medidas aletargadas son tratadas por diarios como Página 12 con escasos cuestionamientos respecto a su eficacia para la vida de lxs trabajadorxs. Las líneas editoriales más afines al oficialismo (y no tanto) las ven como generadoras del ya clásico “caos de tránsito” que pone palos en la rueda a la “normalidad”.
No es que en páginas y pantallas no se le haya hecho un lugar a la nómina de diputados y sus posicionamientos en la sesión de anoche. Pero las responsabilidades hay que buscarlas en la letra chica del cuerpo de la nota o en el bocadillo que pueda meter alguna voz invitada. Es decir, lejos de los titulares y salteando los obstáculos de los convenientes escamoteos que cada medio propone en torno al juego de la “grieta”:
Así Clarín y La Nación –entre otros- hablan del apoyo que la medida tuvo por parte de los diputados que responden a los gobernadores del PJ. El primero -en sus títulos- lo hace con menos especificaciones, señalando que el respaldo es dado por “opositores”, sin dar cuenta de la diversidad de quienes acompañaron o rechazaron al oficialismo, aunque resaltando, sí, la ausencia de Daniel Scioli. En el caso de La Nación además las protestas de ayer son asociadas con un potencial golpe de estado, supuestamente orquestado por el kirchnerismo, la izquierda e incluso el Frente Renovador.
Asimismo, poco dicen los medios afines al kirchnerismo del rol de la Gobernadoras Alicia Kirchner y Rosana Bertone avalando esta iniciativa. Cómo ellas y otros referentes del FPV-PJ apoyaron estas y otras medidas claramente antipopulares durante el macrismo. Tampoco se enfatiza la pertenencia partidaria de legisladores ausentes durante la importante votación de ayer como es el caso de Luis Basterra, Laura Russo y del mencionado ex candidato a presidente Scioli.
Más allá de algunas diferencias, la mediocracia argentina vuelve a plantar agenda. Y lo hace atendiendo poco – como el grueso del Congreso ayer – a la masiva coincidencia de una diversidad de voluntades. No levanta directamente el brazo para votar la entrega, pero ofrenda titulares, chivos expiatorios, juegos de compensaciones para que el oficialismo, las oposiciones cómplices, los sindicatos serviles y buena parte de la población -masoquista y/o perversa- (se) justifique.
Posiblemente, así, eviten toparse de frente con escenas como las de ayer, donde las patotas policiales, en calles aledañas al parlamento, le pegaban a un anciano –arrinconado y solitario- o atropellaban con una moto a un joven tirado en el suelo. La violencia de los grandes medios deja en segundo plano esto y más, con un discurso ambiguo donde la “indignante” violencia impersonal tiende a tener nombres propios y condenas solo cuando viene de parte de los manifestantes. Al contrario a la hora de presentar el saldo de la jornada borra a lxs jubiladxs, a lxs trabajadorxs como afectadxs y destaca como principales víctimas de esta “batalla” –en coincidencia con el discurso oficial- a la policía y a distintos objetos del alumbrado público.
*Lic. Ciencias de la Comunicación
donmauron@gmail.com













