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Nuevo Código Civil: un retroceso para los trabajadores

El Colectivo de Trabajadores de Prensa denunció que la nueva legislación limita la responsabilidad de los empresarios ante las demandas laborales y flexibiliza el concepto de remuneración.

La repentina aprobación del nuevo Código Civil fue acompañada de debates que, principalmente estuvieron ligados a los derechos personalísimos y derechos de familia. Las tapa de los matutinos y las declaraciones de personalidades de la política giraron en torno al apoyo o al rechazo a la incorporación del Matrimonio Igualitario y la unión convivencial, al divorcio exprés, a los acuerdos prenupciales, a la posibilidad para optar por el apellido materno y a las modificaciones a la legislación para la adopción. Y fue en base a estos artículos que el oficialismo, funcionarios de la Corte Suprema y hasta líderes religiosos justificaron su carácter progresista.

Sin embargo, dentro de los 2671 artículos que se aprobaron, cambios importantes referidos a la responsabilidad de los funcionarios públicos o a los derechos laborales no ocuparon el mismo espacio televisivo ni tanta tinta en los matutinos pese a representar cambios sustanciales. “Analizar una reforma intregral como la unificación del Código Civil con el Comercial siempre es complejo ya que es una norma de más de 2700 artículos que no se puede analizar en términos de bueno o malo” advierte Mariano Suárez, abogado gremial de los trabajadores de TELAM. “De hecho, hay muchos aspectos positivos en la sanción del nuevo código. Pero nosotros como trabajadores de prensa advertimos que este mismo Código tiene muchos artiíulos que no fueron discutidos públicamente, que aparecen en segundo plano, y que significan un retroceso sobre los derechos que ya tiene los trabajadores, que contradice incluso el avance de algunas reformas parciales de las leyes laborales dictadas después de 2003.”
De esta forma, según el analisis realizado por el Colectivo de Trabajadores de Prensa, el nuevo texto legal permite la creación de empresas bajo la figura de la sociedad unipersonal de responsabilidad limitada, donde el empleador responde ante los créditos laborales sólo con el patrimonio afectado a esa sociedad. “Hasta ahora, respondía con todo su patrimonio” explica Suarez. “En el gremio de prensa son moneda corriente la creación de razones sociales fantasmas, como vimos con el Grupo Szpolski o el Grupo Olmos, para eludir las obligaciones asumidas con los trabajadores. El nuevo Código facilita esas operaciones de fraude”.

A su vez, el nuevo Código crea nuevas formas de contratos asociativos entre empresas (Uniones Transitorias, Consorcios de Cooperación) en las que se limita la responsabilidad de los empresarios ante las demandas laborales , equipara jerárquicamente las normas del llamado Orden Público laboral con las del Código Civil y Comercial, eliminando así el criterio de la especialidad de las normas del trabajo, reduce el plazo de prescripción para que los trabajadores reclamen sus créditos laborales y flexibiliza el concepto de “remuneración” que aparece ahora utilizado en contratos civiles y comerciales como los contratos de Locación de Obra y de Servicios, Mandato, Depósito, Agencia y Concesión.

“Ahora van a existir prestaciones denominadas ´remuneración´, que no son consecuencia del contrato de trabajo. Se avanza así en confusos criterios de interpretación entre aquello que es y que no es “remuneración”, con incidencia en la discusión de suplementos en las paritarias laborales” Suarez.

“En un contexto de la actividad signado por los despidos, la precarización y la persecución gremial, y con un sindicato ausente y que ha cumplido un año sin autoridades elegidas por el voto, este retroceso legislativo debilita la posición de los trabajadores de prensa” advierte el abogado laboralista. La descripción del estado de situación, sin dudas, podría aplicarse a cualquier rama de la producción y a cualquier sindicato. Y eso es lo que lo hace más grave aún.