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Olla popular en el Centro Gallego de Buenos Aires

Los trabajadores de la institución juntos a socios y vecinos del centro de salud ubicado en Balvanera realizaron una nueva jornada de protesta para denunciar su vaciamiento.

Mediodía en Balvanera. El invierno gris se despliega con fuerza en el paisaje de la avenida Belgrano. La monotonía se interrumpe a la altura de la calle Pasco. Allí, un grupo de empleados, socios y vecinos del Centro Gallego comienzan a colgar sus banderas y alzar sus pancartas, mientras buscan el calor de la olla de comida que preparan como forma de protesta contra el vaciamiento del histórico espacio de salud del barrio.

La escena culinaria no puede ser más sugestiva con respecto a las últimas novedades. La intervención procedió al cierre de la cocina por escape de gas y los trabajadores los interpretaron como un paso para desalojar, cerrar y vaciar todo el hospital para el remate del edificio.

“Mi experiencia con el centro fue buena porque vivo cerca”, dice María Elisa Gómez, socia del hospital durante 50 años. “Yo venía acá para ver los médicos siempre, pero ahora no funciona”, agrega. Considera que estamos ante una situación de abandono de persona, y afirma que, le cuesta caminar por la esquina del hospital, “yo no quiero pasar por acá porque lloro”, destaca.

La situación del Centro Gallego también afecta al barrio. Muchos vecinos manifestaron que está paralizado el movimiento comercial de la zona. Tal es el caso de Diego Lobo, dueño del Kiosco que se encuentra en Pasco 381, frente al hospital, “gracias la Centro Gallego se mueve todo, vemos el sufrimiento de muchos empleados que son clientes nuestros. Esta gente no se merece estar cobrando $100 por semana durante ocho meses”, afirmó.

Alberto Aguilera, de la Red de Vecinos Mazana 66, remarco la importancia de la institución para el barrio, por las características que tiene y los espacio con los que cuenta, ya que tiene una biblioteca con libros y obras de arte y un teatro para 500 personas. También se refirió al contexto que vive la zona en materia de salud: “Nos complicó mucho que se hayan cerrado tantos servicios porque eso derivó a los centros asistenciales del PAMI, como Hospital Español y el Misltein. También saturó el Hospital Ramos Mejía. Esto se suma a los problemas que hay en el Favaloro”.

Una institución de salud centenaria como el Centro Gallego de Buenos Aires necesita de los vecinos y del Estado para seguir adelante. Los primeros respondieron de la mejor manera, el segundo todavía adeuda una respuesta satisfactoria.