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Pan y barrio

Entidades de panaderos alertaron sobre un aumento que llevará el precio del kilo de pan a $50 y Abran Paso salió a recorrer las panaderías de la Comuna 3 para verificar cómo será el impacto para los vecinos.

La Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires anunció que el sector enfrenta un aumento de los costos de producción del pan del 40 %, la caída de las ventas en un 20 % y el crecimiento de panaderías clandestinas que trabajan con las persianas bajas y constituyen una competencia desleal porque pueden vender el pan a precios mucho mas bajos ya que no pagan altos impuestos, ni mano de obra.

Ante esa situación se anunció que el precio del pan ascenderá a unos $ 50 a partir del próximo lunes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires.

Abran Paso recorrió las panaderías de Balvanera y comprobó que éstas y otras cuestiones preocupan y mucho a las panaderías de barrio. “Se abrió la exportación y toda la harina va afuera. Comprás una tanda de 50 bolsas y no tiene fuerza porque es la sobra lo que te mandan, entonces hay que agregar más aditivos para que eso funcione. La harina que va a otro país es la buena, lo que queda acá es lo peor” comenta Alberto, propietario de una conocida panadería ubicada en la avenida Pueyrredón.

El comerciante considera que el origen del problema tiene que ver con el ejercicio monopolio que practican dos exportadoras y se convierten en formadoras de precio, “Argentina es la que cosecha, el tipo que se mata en el campo haciendo un montón de cosas, que se inunda y pierde un montón de cosas tal vez gana guita porque la vende afuera, pero ¿nosotros que hacemos? No se puede subsistir así. Cada vez los aumentos son más”

La frazada corta que le queda al sector aparece como una cuestión de primer orden a la hora de pensar alternativas en este contexto, “Con los costos que tenemos tenés que reducir gente. Ese tipo que dejaste sin laburo va a mangar o va a afanar” reflexionar Alberto para ilustrar que tiene que optar entre el aumento o reducir su plantel de empleados.

El aumento va a reducir aun más el consumo, por lo tanto tampoco es una solución. “Yo vendía cuatro bolsas y hoy vendo dos, entonces me bajó más del 50 %. La gente viene y compra mucho menos” dice otro panadero.

Los comerciantes también manifiestan su desacuerdo con la venta de pan en los supermercados y comercios de barrio. Consideran que compran el producto a panaderías clandestinas y que esa es una de las razones por las cuales pueden vender a precios  inferiores.

La intervención y control por parte del estado aparece como una clave determinante para garantizar la sustentabilidad del sector y la posibilidad de poder terminar con la competencia desleal.

La ausencia de controles por parte las autoridades pertinentes contribuye a que este sector de la industria alimentaria analice hace un lockout, por las denuncias reiteradas y nunca respondidas por parte del Gobierno y para que se visibilice la conflictiva.

El aumento del pan se suma a los incrementos en las tarifas de servicios, peajes,  impuestos y transporte, entre otros. En este contexto parece difícil pensar en el cumplimiento de la pauta inflacionaria planteada por el Gobierno Nacional en el Presupuesto aprobado en el Parlamento.