La organización nacida en Ciudad de México reúne a personas expulsadas de sus comunidades por el aumento de los alquileres, la especulación inmobiliaria y la expansión del turismo. En diálogo con Abran Paso, Margara Cervantes explicó por qué sostienen que el problema ya no es solamente habitacional, sino también social y comunitario, y advirtió que se trata de un fenómeno que también atraviesa ciudades como Buenos Aires, Madrid y Guadalajara.
«Nos juntó el dolor»: la historia de un colectivo nacido del desplazamiento
La gentrificación dejó de ser un concepto académico para convertirse en una experiencia cotidiana para miles de familias. En distintos puntos del mundo, el aumento del precio del suelo, la expansión de los alquileres temporarios y la presión inmobiliaria están modificando profundamente la vida de los barrios tradicionales.
En ese contexto surgió Rebarriar, un colectivo integrado por vecinos de la Ciudad de México que fueron desplazados de los lugares donde vivieron durante años y que hoy impulsan una campaña para exigir políticas públicas que les permitan regresar.
«Nos juntó el dolor, pero también la inspiración de entender que en un sistema como este no alcanza con quejarse: hay que organizarse, construir y resistir«, resumió Margara Cervantes, integrante del colectivo.
Durante una entrevista con Abran Paso, Cervantes explicó que la organización nació a partir de historias compartidas de expulsión y pérdida de las redes comunitarias construidas durante décadas.
Airbnb, especulación inmobiliaria y alquileres cada vez más altos
Según explicó, uno de los factores que aceleró el proceso fue el crecimiento de plataformas de alquiler turístico como Airbnb, junto con el avance de grandes desarrollos inmobiliarios.
«Las vidas humanas no son una mercancía», afirmó.
Cervantes sostuvo que barrios históricos como Condesa, San Miguel Chapultepec y la Colonia Juárez experimentaron fuertes incrementos en el valor de las propiedades y de los alquileres, obligando a numerosos vecinos a abandonar sus hogares.
«¿Quién quiere irse de una casa donde vivió diez o quince años? Nadie quiere dejar el lugar donde conoce a sus vecinos, donde tiene sus vínculos y su comunidad», reflexionó.
Para Rebarriar, el fenómeno debe entenderse como un verdadero desplazamiento forzado, ya que no responde a una decisión libre de las familias, sino a condiciones económicas que hacen imposible continuar viviendo en esos barrios.
El Mundial y el impacto sobre la vivienda
Uno de los aspectos que más preocupa al colectivo es el efecto que tendrá la organización del Mundial de Fútbol 2026 en México.
Margara Cervantes aseguró que, desde que comenzó a hablarse de la Copa del Mundo, el proceso de especulación inmobiliaria se profundizó.
Como ejemplo, contó su propia experiencia.
«Hace cinco o seis años pagaba una renta de aproximadamente 7.000 pesos mexicanos. Hoy estoy pagando más de 20.000.»
Además denunció que muchos propietarios aprovechan la falta de controles para aumentar los alquileres muy por encima de los límites establecidos por la legislación local.
A su juicio, el problema no involucra únicamente a grandes desarrolladores inmobiliarios, sino también a pequeños propietarios que elevan los precios aprovechando la alta demanda generada por el turismo.
Reconstruir la comunidad
Más allá del reclamo por el acceso a la vivienda, Rebarriar busca recuperar algo que considera igual de importante: los vínculos comunitarios.
«Nosotros tenemos que ser devueltos a nuestros barrios y a nuestras comunidades», sostuvo Cervantes.
El colectivo entiende que el daño provocado por la gentrificación no se limita a la pérdida de una vivienda, sino que implica la ruptura de relaciones vecinales, redes de cuidado, comercios de cercanía y formas de vida construidas durante años.
Por eso reclaman políticas públicas que permitan garantizar alquileres accesibles, regular el mercado inmobiliario y proteger a quienes habitan históricamente los barrios.
Un debate que también interpela a Buenos Aires
Aunque la entrevista se centró en la experiencia mexicana, Cervantes remarcó que se trata de un fenómeno global que también afecta a ciudades como Buenos Aires, Madrid, Guadalajara y Monterrey.
En la capital argentina, el crecimiento de los alquileres temporarios, la presión inmobiliaria y el aumento sostenido del costo de la vivienda forman parte de un debate cada vez más presente en distintos barrios.
En ese sentido, la experiencia de Rebarriar aporta una mirada que trasciende las fronteras nacionales: la defensa del derecho a permanecer en el barrio, conservar las redes comunitarias y pensar la vivienda como un derecho antes que como un activo financiero.
Como sintetizó Margara Cervantes durante la entrevista:
«Si no tenemos garantizados la vivienda y el alimento, algún día esto se va a salir de las manos. Nosotros no queremos eso. Queremos organizarnos para defender un derecho que debería estar garantizado para todas las personas.»












