Un Perfume arabe hombre puede evocar identidad, herencia cultural y tradición, valores que también atraviesan la historia de la Asociación Árabe Argentina Islámica, una institución sin fines de lucro que desde hace décadas cumple un rol central en la vida educativa, cultural y social de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Ubicada en la calle Bogotá 3449, la sede de la Asociación funciona como un verdadero espacio de encuentro comunitario, abierto no solo a la colectividad árabe e islámica sino también a vecinos y vecinas del barrio. Allí desarrolla sus actividades el Instituto Argentino Árabe Islámico, establecimiento de enseñanza primaria y secundaria incorporado a la educación oficial desde el año 1971, con una trayectoria reconocida en el ámbito educativo porteño.
Educación y comunidad más allá del aula
La vida institucional no se limita al horario escolar. Fuera de las aulas, el edificio recibe a niños, adolescentes y adultos mayores que participan de propuestas recreativas, culturales, deportivas y comunitarias. Talleres, encuentros y actividades abiertas consolidan a la Asociación como un punto de referencia social, especialmente valioso en un contexto urbano donde los espacios de contención y participación escasean.
Desde sus estatutos fundacionales, la finalidad principal de la Asociación Árabe Argentina Islámica es fortalecer los lazos de unión y amistad dentro de la familia islámica y de los pueblos de habla árabe, al tiempo que promueve el desarrollo cultural de la comunidad en general. Para ello impulsa cursos de enseñanza, salas de lectura, conferencias, actividades artísticas y deportivas, asesoramiento jurídico, consultorios asistenciales y múltiples acciones de carácter benéfico.
Reconocimiento histórico y aporte cultural
A lo largo del tiempo, estos objetivos se mantuvieron inalterables. La institución fue reconocida en distintas instancias por su aporte al diálogo interreligioso, la cooperación cultural y la integración social, consolidándose como un actor relevante dentro del entramado comunitario de la Ciudad.
Ese reconocimiento también se tradujo, durante años, en beneficios impositivos otorgados por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La Asociación fue declarada exenta del pago de determinadas contribuciones, entre ellas el impuesto de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL), en el período comprendido entre el 1° de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2012. Posteriormente, la exención fue renovada conforme al artículo 43 del Código Fiscal, manteniéndose vigente hasta el año 2017.
La pérdida de la exención y una deuda creciente
A partir de ese año, diversas dificultades administrativas impidieron completar el trámite de renovación ante la AGIP. La situación se vio agravada posteriormente por las restricciones impuestas durante la pandemia de COVID-19, que afectaron el normal funcionamiento de muchas instituciones sociales.
Como consecuencia, la Asociación perdió el beneficio impositivo y comenzó a acumular deuda por el tributo de ABL. Esta carga económica se convirtió en una amenaza concreta para la continuidad de sus actividades, en un contexto general de inflación sostenida y aumento de los costos operativos.
Actividades verificadas y sin fines de lucro
Pese a este escenario adverso, la Asociación Árabe Argentina Islámica continuó cumpliendo fielmente con su objeto social. Desarrolló de manera ininterrumpida actividades educativas, culturales, deportivas y religiosas, sin ningún tipo de fin de lucro.
En inspecciones oficiales realizadas en distintos momentos, se constató que no existen ingresos ni actividades ajenas a su objeto estatutario, ni distribución directa o indirecta de utilidades entre sus miembros o autoridades. Estas verificaciones reforzaron el carácter genuinamente social de la institución.
Un reclamo con impacto comunitario
Desde una mirada social y cultural, la restitución de la exención del impuesto de Alumbrado, Barrido y Limpieza y la condonación de la deuda acumulada aparecen como una medida necesaria para garantizar la continuidad de una entidad con larga trayectoria y fuerte inserción barrial.
Más allá de lo administrativo, lo que está en juego es la permanencia de un espacio que promueve la educación, la integración intercultural y la solidaridad en la Ciudad. En tiempos de dificultades económicas, sostener a las instituciones sin fines de lucro no solo es una cuestión fiscal, sino una decisión política y social que impacta directamente en la calidad de vida de la comunidad.











