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Represión policial y manteros detenidos en Once

Doce vendedores ambulantes de distintas nacionalidades fueron apresados el viernes pasado luego de un operativo llevado adelante por la Policía de la Ciudad en el barrio de Balvanera.

La represión llevada adelante por parte de infantería de la Policía de la Ciudad dejó varios heridos y detenidos; entre ellos 12 vendedores: tres senegaleses, tres argentinos, cuatro peruanos y dos bolivianos.

La semana pasada ocurrieron detenciones durante todos los días y sumaron una totalidad de 35, incluido el operativo del viernes.

Desde la Asociación Vendedores Libres aseguraron que “todas las detenciones son producto de armados de causas, con falsas acusaciones, por parte de los miembros policiales”. A los vendedores se les imputa el delito de “atentado y resistencia a la autoridad”.

Un dirigente de la Asociación Vendedores contó a Abran Paso que funcionarios del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, junto a la Policía de la Ciudad, intentaron quitarles la mercadería a los vendedores. Frente a eso quisieron hacer un “pequeño corte como medida de protesta”. En ese marco, fueron rodeados por los efectivos y agredidos con gas pimienta, golpeados y detenidos.

Los detenidos fueron Cisse Abdou, Faze Abdoulay y Sila Laminibara, Mariano Perito, Mauricio Rugrelo, Jesús López, Gustavo Suárez, Patricia Estrada, Nora Beatriz Ibáñez Echegaray, Salinas Basile y Alan Emanuel Avellaneda. Cinco de ellos fueron derivados a la Alcaldía 2, cuatro a la Alcaldía 3 y los tres senegaleses a la Alcaldía 4. Todos fueron liberados el sábado por la tarde.

“Exigimos el cese de la represión planificada por Rodríguez Larreta, que supone que el uso del aparato terrorista del Estado de la Ciudad evitará que los Vendedores dejemos de trabajar y ejercer nuestro derecho”, afirmó la organización de manteros.

Desde la Asociación consideran que “las calles de Buenos Aires indefectiblemente se volverán a llenar de trabajadores ante un gobierno que nunca dio una respuesta a los reclamos de los manteros”. Muchísimos trabajadores excluidos del circuito de trabajo formal se vuelcan a este tipo de trabajo, cómo única opción de supervivencia, y centenares de migrantes, que se resisten a la precarización, buscan su dignidad y subsistencia también en la venta ambulante.