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Sobran edificios, faltan hogares

Caminar por Plaza Miserere y sus alrededores es el reflejo de la grieta más dolorosa. Una señora tiende su cama en la dársena colectivos y se acomoda en un asiento de la parada del 132 para dejar que pasen las horas y los días. ¿Qué se hace para mejorar la situación de ella y de quienes habitan la cruda intemperie del corazón de Balvanera? Por Martín Bustamante.
Vivir en la parada del 132. El déficit de vivienda se manifiesta en plena Plaza Miserere. Foto. Diario Z

Caminar por Plaza Miserere y sus alrededores es el reflejo de la grieta más dolorosa. Una señora tiende su cama en la dársena colectivos y se acomoda en un asiento de la parada del 132 para dejar que pasen las horas y los días. ¿Qué se hace para mejorar la situación de ella y de quienes habitan la cruda intemperie del corazón de Balvanera? Por Martín Bustamante.

Los barrios de la Comuna 3 están a punto de iniciar una transformación urbana y ambiental bajo la impronta de dos mega proyectos inmobiliarios. Tal como relató Juan Manuel Castro en este portal periodístico, les vecines tendrán la oportunidad de manifestar su parecer en una próxima audiencia pública no vinculante. Será una buena ocasión para hacer preguntas como las de Facundo Richter sobre la torre que se pretende construir en San Juan y Alberti.

Sin ánimo de simplificar la problemática, cabe preguntar si estos megaproyectos urbanísticos contemplan el déficit ambiental de les seres humanos que no cuentan con otro techo que no sea el de la parada del 132. La respuesta es evidente para les lectores de los artículos mencionados, pero también podrían existir otras políticas públicas por parte de un distrito que posee cuantiosos recursos, manifestados en un presupuesto similar al de las principales capitales europeas. 

El Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ofrece una línea de atención para asistir a personas que están en situación de “vulnerabilidad social”. “Por eso, si ves a alguien en situación de calle llamá al 108”, dice un aviso de la página web de la Cartera liderada por María Migliore. 

Según la información vertida por el Ejecutivo porteño, el programa destinado a atender a las personas que viven en la calle (Buenos Aires Presente) cuenta con más de 150 trabajadores y profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y operadores sociales) que recorren la Ciudad para brindar contención y ofrecer refugios y hogares para hombres y para mujeres solas o con hijos, o centros de inclusión social para familias.

Si existe una política pública de contención social, ¿por qué viven cada vez más personas en la Plaza Miserere? La crisis social provocada por la pandemia y por el fracaso del plan económico basado en endeudamiento y fuga de divisas ofrece el título para una explicación profunda, pero no sirve para comprender la urgencia. 

Preguntas y repreguntas, herramientas fundamentales para el trabajo de cualquier periodista (cada vez más olvidadas por algunos comunicadores negadores del objetivo fundamental de esta noble profesión: brindar a las audiencias conocimientos sobre el por qué de los hechos). No es sencillo encontrar la ocasión para expresar interrogantes a funcionarios y cuando se logra las respuestas sistematizadas impiden la compresión profunda. Trasladar las consultas a los vulnerados parece una tarea más accesible. Ellos y ellas dicen y repiten: los refugios y hogares dividen a nuestras familias y nos maltratan.

La vendedora ambulante María Elena Berrocal le contó al podcast de Abran Paso que junto a sus compañeros llevan adelante una colecta para pagar habitaciones en un hotel a dos personas que no cuentan con los recursos para costear ese gasto. La acción solidaria de una organización social brinda una solución que las autoridades porteñas no lograron aunque cuentan con la estructura y el presupuesto necesario para ejecutar estas decisiones.

El ejemplo es evidente, ahora es cuestión de voluntad política.