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Un abrazo a la cultura de Balvanera

Cientos de personas se concentraron en la puerta del Teatro Luisa Vehil para evitar que se cierre. Diversas instituciones estatales comenzaron entablar diálogos para encontrar una solución. 

El barrio de Balvanera tiene múltiples problemas; sus vecinos se manifiestan a menudo contra el delito organizado, por la falta de espacios verdes y persiste una división muy importante con respecto a la venta ambulante. Pero esta vez se llenó el asfalto de personas por otro motivo, otra fibra sensible de la vida del barrio se vio afectada y muchos decidieron manifestarlo.

Hace unos días, en una noche casi primaveral pese a estar en un invierno porteño, la oscura y temible cuadra de Hipólito Yrigoyen al 3100 se convirtió en un escenario iluminado por la presencia de las cámaras en vivo de los canales Crónica TV, 26, 9 y C5N.

Las repercusiones no se hicieron esperar y los gestores del teatro recibieron un llamado inmediato de la Defensoría del Pueblo con quienes mantendrán un encuentro esta semana.

También llegó una comunicación del Fondo Nacional de las Artes solicitando que el Teatro presente todos lo trámites necesarios para ser parte del Sistema de Mecenazgo.

Los impulsores del centro cultural barrial están elaborando un proyecto para declararlo Patrimonio Cultural. Cuentan con el asesoramiento de las personas que se encargaron de la redacción de la propuesta que culminó con la Ley que establece la creación de la Manzana 66.

El propósito es que el director del teatro, Rubén Hernández Miranda, lo lleve a la Legislatura y logré la adhesión de algún diputado porteño que lo haga propio para que se comience a debatir en las comisiones de Cultura y Presupuesto.

Los artistas que impulsan el Teatro Luisa Vehil están lejos de buscar algún objetivo comercial en la gestión del proyecto que llevan adelante. Necesitan un apoyo que los ayude a solventar los gastos mínimos que implican el alquiler y el pago de los servicios.

Las próximas semanas serán decisivas para conocer cuál será la suerte de este espacio tan querido por lo vecinos de la zona. Las respuestas de funcionarios y legisladores es fundamental para generar las instancias que garanticen el fomento que se necesita de forma urgente para evitar el cierre. Si las respuestas son negativas, la comunidad ya demostró que no dudará en volver a reclamar.