El 30 de julio de 2024 ingresó a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires un proyecto de ley que busca ajustar el Código Urbanístico. Esta modificación, que según la ley debería haberse realizado en 2022, ha sido largamente reclamada por diversos colectivos vecinales y organizaciones debido a la destrucción sistemática de nuestros barrios por la construcción desmedida y la falta de políticas urbanas adecuadas.
La Interbarrial Buenos Aires (IBBA), una organización que agrupa a vecinos preocupados por la planificación urbana, ha sido una de las voces más activas en esta demanda. En estos momentos, las comisiones de trabajo de la IBBA están analizando detalladamente la propuesta presentada por el poder ejecutivo.
Hasta el momento, se ha podido constatar que los permisos de obra otorgados y los expedientes iniciados hasta que se sancione esta modificación, se regirán por el Código vigente. Esto implica que la construcción indiscriminada en nuestros barrios podrá continuar, al menos por ahora.
«Somos vecinos autoconvocados y preocupados por la construcción sin planificación en la ciudad«, comenta uno de los miembros de la IBBA. «Trabajamos a destajo y de forma gratuita en nuestro tiempo libre, y continuamos en estado de EMERGENCIA URBANÍSTICA Y AMBIENTAL. Solicitamos la suspensión de otorgamiento de permisos y certificados de obra hasta que sea sancionado este ajuste y se implemente un control riguroso por parte del GCBA de las obras en construcción.»
La IBBA ha denunciado repetidamente que fueron excluidos de todo el proceso de elaboración del Código Urbanístico actual, lo cual infringe el Capítulo IV, Artículo 25, de la Ley N° 2930 del año 2008 sobre el Plan Urbano Ambiental. Esta ley establece claramente las condiciones y lineamientos para la participación de la ciudadanía y la toma de decisiones dentro del PUA.
«Agradecemos a los medios de comunicación por difundir nuestras acciones», concluye uno de los voceros de la IBBA, «y llamamos a los vecinos de toda la Ciudad a acompañar nuestra lucha. Esta requiere de nuestra presencia en las comisiones de planeamiento urbano de la Legislatura y en las instancias de audiencia pública.»
La comunidad vecinal de Buenos Aires sigue alerta y movilizada, esperando que sus voces sean finalmente escuchadas y que el ajuste al Código Urbanístico refleje las verdaderas necesidades y preocupaciones de los barrios.












