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Vibración Rasta

En el arranque del año, y a tono con el intenso verano, revelamos la historia del primer tema de reggae argentino,  Scaba Badi Bidu, de 1971, que tiene como protagonista a Donald, el hombre detrás de “Las olas y el viento”.
Ni dreadlocks ni gorritos tricolores. La cabellera de Donald, con su jopo característico, siempre permaneció igual de prolija. Sin embrago este hombre, creador de innumerables clásicos familiares, cuatro décadas atrás comenzó a escribir la historia del reggae en nuestro país. Podrá parecer extraño, y lo es, pero si se lo piensa con atención suena lógico: ¿quién mejor que él, el músico del sol y la playa por excelencia, para encontrarse con la música del sol, la playa (y otras sustancias) por excelencia?
Corría 1971 y un joven Donald andaba en la búsqueda de nuevas fuentes de inspiración. Apenas dos años atrás el éxito había golpeado su puerta gracias al hit Tiritando -popularmente conocido como “Las olas y el viento”- y los tiempos apremiaban para volver a repetir aquel suceso. “Por entonces yo estaba necesitando algo que pegara –confiesa- y un amigo mío, Fernando Monsegú -coautor del tema junto a su hermano Alex-, viajó a Jamaica. Ahí había toda una zona donde vendían pistas de música pero así, sin etiqueta ni nada; acompañamientos que no tenían melodía, como una zapada”. A su vuelta, Donald con buen olfato, vislumbró algo. “Apenas empezaban los primeros acordes ya arrancaba como un éxito: era reggae 100%. Entonces se nos ocurrió una melodía y una letra e hicimos la canción Scaba Badi Bidu. Fuimos al estudio y, con el arreglo hecho en base ese playback, la grabamos. Después empezamos a comparar y estaba bueno lo que habíamos hecho pero no tenía el gancho que tenía el original. Entonces me decidí a usar la base original, le agregamos el brass sobre la pista y la grabé así” comenta el hoy abogado especializado en propiedad intelectual. “En esa época ni existía lo que podía ser propiedad intelectual o derechos conexos” aclara al instante.
Los resultados, por cierto, no tardaron en llegar. A los pocos días, el simple, editado bajo el rótulo de reggay, ya era disco de Oro con 180.000 copias vendidas. “Fue un golazo” recuerda Donald y a la distancia reflexiona “es el día de hoy que me gustaría conocer a los músicos que tocaron en esa pista. Pero conocí a unos de los Wailers y el tipo me dijo que había llegado hace años ésta versión de Scaba Badi Bidu allá y le conté como había sido. Se mataba de risa”.

Así concluye uno de los secretos mejor guardados de la música local. Luego de aquel éxito Donald Mc Cluskey nunca más volverá a incursionar en el género y a partir de 1983 tampoco a editar nuevo material. Sin embargo hoy, 25 años más tarde, ambos hechos parecen cambiar. “Ahora estamos trabajando algunos temas con mi hijo Miguel, que tiene una banda de reggae que se llama Olga, y tratando de sacar algo este año” comenta entusiasmado.

-Viéndolo a la distancia, ¿te sorprende la repercusión del tema?
-Me llama la atención. Los Pericos fueron los primeros que me dijeron que lo tenían como el primer reggae argentino y me parece bárbaro que mantenga vigencia.

Pionero

Decir Jamaica en esa época, en nuestro país, era casi una excentricidad. Lo más cercano podía encontrarse a nivel mainstream había sido la visita casi desapercibida de un joven Jimmy Cliff, que ya despegaba como músico gracias a la banda de sonido de la película de Perry Henzell ‘The Harder Day Come’ en Radio Splendid y ahí terminaba la lista. “Desde chico a mi me gustaba la música de Harry Belafonte, que hacía calipso, aclara Donald. También vino acá a la argentina Jimmy Cliff, que hacía como un calipso más raro, una combinación muy cercana al reggae, y ya se hablaba en esos años de otros ritmos jamaiquinos como el reggae o el ska.
-¿Llegaste a conocer a Jimmy Cliff?
-Conocer de “hola qué tal”. Lo fui a ver a Radio Splendid donde estaba cantando pero nada más.