En el marco de la audiencia pública celebrada en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para debatir la propuesta de modificación del Código Urbanístico, Daniela Pelegrinelli, vecina del barrio de Balvanera y miembro del Consejo Consultivo de la Comuna 3, ofreció un enérgico discurso en defensa de los intereses barriales.
Pelegrinelli destacó que la Ciudad de Buenos Aires cuenta con una Ley de Comunas que garantiza la participación ciudadana en decisiones cruciales, pero señaló que el nuevo Código Urbanístico carece de una adecuada consideración de los aportes realizados por las organizaciones barriales y los consejos consultivos. “Mi primer pedido es que los legisladores y las legisladoras lean, escuchen y atiendan todo lo que se ha venido trabajando desde hace mucho tiempo”, expresó.
Refiriéndose específicamente a Balvanera, el barrio más densamente poblado de la ciudad, Pelegrinelli enfatizó que no se necesita aumentar la densidad poblacional ni la altura de las edificaciones, pues esto agravaría los problemas existentes, como la contaminación ambiental y los conflictos de convivencia. En cambio, pidió con urgencia la creación de más espacios verdes, dado que la Comuna 3, que abarca Balvanera y San Cristóbal, es la segunda con menor cantidad de espacios verdes en la ciudad.
La pedagoga también puso el foco en los derechos de los niños y niñas, afirmando que la Ciudad de Buenos Aires es un entorno “tremendamente hostil” para ellos. Pelegrinelli resaltó la falta de plazas y espacios recreativos adecuados en Balvanera, y criticó el impacto negativo de la alta mixtura de usos en las manzanas, lo que genera un ambiente poco seguro y contaminado para la infancia. “Los niños y las niñas no pueden ser sacrificados en nombre de los desarrollos inmobiliarios ni para beneficiar a los desarrolladores turísticos”, sostuvo.
Finalmente, hizo un llamado a los legisladores a incluir en el debate las propuestas presentadas por las comunas y las organizaciones de la sociedad civil, subrayando que en estos documentos se encuentran las necesidades reales de los vecinos. “No estamos en contra de realizar transformaciones que mejoren la vida en común. Pero, justamente, eso es lo que no va a proporcionar este nuevo CUR”, concluyó.
La audiencia continúa recibiendo opiniones de vecinos y organizaciones, en un proceso que busca definir el futuro urbanístico de la ciudad.











