Fabiana Puente, integrante de la Mesa Promotora del Consejo Consultivo de la Comuna 3, explicó en diálogo con este medio los avances del proceso de actualización del reglamento interno, una tarea que el espacio asumió como prioridad desde mediados de año para fortalecer la participación vecinal y mejorar el funcionamiento de las asambleas.
Un reglamento que acompañe la participación
Puente remarcó que el objetivo central es evitar interpretaciones rígidas o burocráticas del reglamento que terminen perjudicando la dinámica participativa.
“Cuando el reglamento dice hasta 3 minutos de uso de la palabra, no significa que todos tengan garantizados 3 minutos sin importar cuántos seamos. Si en una reunión somos 30, quizás corresponda uno o dos. Eso lo define la asamblea”, explicó.
También señaló que la experiencia acumulada en los últimos años dejó en evidencia la necesidad de repensar la duración del mandato de la Mesa Promotora. Hasta ahora era de seis meses, un plazo que consideran insuficiente para sostener procesos de trabajo y que, además, desincentiva la participación.
“La mayoría plantea que debe ser anual, no para eternizar a nadie, sino porque seis meses es muy poco para organizar y llevar adelante tareas tan complejas”, dijo.
Trabajo en comisiones y revisión comparada
La actualización del reglamento se está desarrollando en comisiones de trabajo, donde se distribuyó un drive con estatutos de otros Consejos Consultivos del Interconsejos, además de documentos académicos que analizan modelos de participación ciudadana.
Según Puente, incluso se consultó a herramientas de inteligencia artificial para revisar enfoques comparados. “La IA se portó rebien”, bromeó entre risas.
En esta etapa ya comenzaron a revisarse los artículos propios del reglamento vigente, identificando modificaciones necesarias. Una de las propuestas incorporadas por los vecinos apunta a regular situaciones de violencia o maltrato dentro de las reuniones.
“No se trata de medir la violencia, sino de atender cómo se siente la persona afectada. Si alguien incomoda o hace sentir mal a otro vecino, la asamblea debe poder intervenir”, explicó.
Reuniones virtuales, responsabilidades y legitimidad democrática
Otro de los puntos en debate es la formalización de las reuniones virtuales, incorporadas durante la pandemia y que hoy funcionan como complemento. Además, se busca precisar la responsabilidad sobre las comunicaciones institucionales, especialmente en el uso del correo oficial.
Puente destacó que la legitimidad del Consejo Consultivo radica en su diversidad y en el principio de que ningún vecino vale más que otro.
“Acá nadie cobra ni tiene privilegios. Somos vecinos que participamos y trabajamos sobre los problemas del barrio. Eso tiene que quedar preservado”, afirmó.
El recorrido institucional y los próximos pasos
El proceso comenzó en julio y ya pasó por el Interconsejos Consultivos, la SEPIA, la comisión de Espacio Público y Ambiente, y actualmente se encuentra en las comisiones de Cultura, Control Comunal y Adultos Mayores, algunas más activas que otras.
La Mesa Promotora trabaja para presentar un proyecto de reforma en la asamblea del 12 de diciembre, que luego seguirá su discusión con vecinos, comisiones y comuneros.
En febrero, como cada año, se realizarán dos asambleas: una para compensar enero y otra para la elección de la Mesa Promotora. Si hay consenso, la reforma podría aprobarse ese mismo mes o en una asamblea extraordinaria.
La importancia de una comunicación clara
La referente también mencionó un episodio reciente en el que un vecino se retiró de una asamblea por considerar que la convocatoria no coincidía con el temario.
Puente aclaró que las notificaciones formales siempre se envían por correo a los padrones actualizados, y que las redes sociales cumplen un rol de difusión, pero no de comunicación oficial.
“Hay correos que rebotan, otros nos tienen bloqueados. Hacemos lo posible por mantener la información clara”, sostuvo.
Hacia un reglamento que promueva la participación
La intención del espacio es que el reglamento actualizado fomente la participación, mejore la convivencia, fortalezca los consensos y asegure que las asambleas puedan desarrollarse con respeto, más allá de quiénes ocupen los distintos roles.
“Lo importante es que el Consejo Consultivo funcione por sí mismo, por su norma y por la voluntad de los vecinos, no por tal o cual persona. Las personas pueden cambiar, el espíritu participativo tiene que permanecer”, concluyó Puente.











