Frente al Hospital Ramos Mejía, un nuevo «camarazo» reunió a colegas y organizaciones de prensa para exigir justicia por Pablo Grillo, el fotógrafo gravemente herido por las fuerzas de seguridad bajo la conducción de la ministra Patricia Bullrich. La actividad tuvo un doble propósito: expresar el deseo de recuperación de Grillo y reforzar el pedido de renuncia de la ministra de Seguridad.
El acto contó con la presencia de familiares de Grillo, quienes informaron sobre su estado de salud. El último parte médico indica que el fotógrafo sigue en estado crítico, tras haber sido sometido a dos cirugías. Permanece en coma inducido, y aún no se ha podido determinar el alcance de las secuelas provocadas por el impacto de un tubo de gas lacrimógeno en su cabeza, que le causó múltiples fracturas de cráneo.
En el «camarazo», colegas y referentes de los medios de comunicación encendieron velas y levantaron sus cámaras en alto como un gesto simbólico de resistencia y solidaridad. La imagen de Nacho Sanchez de Telam, de los reporteros gráficos con sus cámaras apuntando hacia el cielo, se convirtió en un mensaje de unidad y repudio ante la represión sufrida por los trabajadores de prensa en el ejercicio de su labor. «No queremos más compañeros heridos por hacer nuestro trabajo. La violencia contra la prensa es inadmisible en democracia», expresó un representante de SiPreBA.

Durante la manifestación, también se recordó el contexto de creciente hostigamiento a la prensa en diversas coberturas de movilizaciones y protestas. Representantes de organismos de derechos humanos y organizaciones periodísticas denunciaron el uso desproporcionado de la fuerza por parte del Estado y remarcaron la necesidad de garantizar la seguridad de quienes informan.
La jornada se convirtió en una nueva muestra de solidaridad y denuncia contra la violencia institucional. Periodistas, reporteros gráficos y organizaciones sociales advirtieron sobre la creciente represión hacia la prensa y reclamaron el respeto irrestricto a la labor periodística en la Argentina. En tanto, desde distintos sectores, se sigue reclamando una respuesta oficial y se refuerza la exigencia de justicia para Pablo Grillo y el fin de la violencia estatal contra los trabajadores de prensa.












