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Balvanera: clausura e imputación penal tras inspecciones a locales de celulares

Los procedimientos estuvieron a cargo de la División Conductas Contravencionales y Faltas de la Policía de la Ciudad. Marcos Bolivar.

En el marco de un operativo conjunto, la Policía de la Ciudad secuestró más de 25 teléfonos celulares en tres inspecciones realizadas a servicios técnicos de reparación en el barrio de Balvanera. La medida se tomó ante la falta de documentación respaldatoria y la existencia de denuncias por robo y hurto vinculadas a varios de los dispositivos encontrados.

Los procedimientos contaron con la participación de personal de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) y de la Dirección General de Coordinación Operativa (DGCOPE), dependiente del Ministerio de Justicia y Seguridad porteño.

Las inspecciones se realizaron en tres comercios ubicados sobre la avenida Rivadavia al 2200 y 2300, y en la calle Rincón al 100. Mientras que en los primeros dos locales se detectaron irregularidades menores y de carácter administrativo —por lo que se labraron actas y se identificó a una mujer venezolana de 63 años y un hombre de 29—, la situación fue muy distinta en el tercer comercio.

En el servicio técnico de Rincón al 100 se encontraron 22 celulares sin documentación de origen y otros 4 denunciados como robados o hurtados. Ante este panorama, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N.º 10, a cargo del juez Julián Ercolini y la Secretaría N.º 20 del doctor Pascual, dispuso el secuestro de los aparatos y la imputación penal del responsable del local, un hombre de 22 años. Se le adjudica la presunta violación a los artículos 258 y 259 del Código Procesal Penal, vinculados a la comercialización de elementos robados o de origen dudoso.

Como resultado de la intervención, el local fue clausurado por las agencias de control del Gobierno porteño.

Los operativos forman parte de una estrategia más amplia que apunta a desarticular el circuito de comercialización ilegal de celulares robados, una práctica que se alimenta, en parte, de la venta informal en galerías y ferias del barrio. En Balvanera, vecinos y comerciantes han denunciado en reiteradas ocasiones la presencia de negocios sospechosos que operan con total impunidad.

Desde el Consejo Consultivo Comunal y otras organizaciones barriales se ha insistido en la necesidad de articular controles más sistemáticos y efectivos, a la vez que se reclama mayor transparencia en la trazabilidad de los dispositivos que llegan a los locales de reparación. Este tipo de operativos, aunque necesarios, generan inquietud sobre cuántos comercios siguen funcionando al margen de la ley.