El consorcio, un tema central para los vecinos de la Comuna 3, es un mundo con historia y particularidades que muchos conocen solo por el resumen de expensas.
Más del 75% de los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires vive en edificios con consorcios de propietarios, una realidad que se remonta a la Ley de Propiedad Horizontal 13512 del 13/10/1948. Esta normativa permitió a los trabajadores acceder a sus propias viviendas en edificios compartidos, marcando el inicio de una modalidad habitacional que sigue vigente.
Andrés Zulberti, coordinador de la Comisión de Consorcios de la Comuna 3, explicó que «un consorcio no se limita a edificios en altura; también incluye propiedades con dos o más unidades en un mismo lote, como las conocidas casas tipo PH». Además, destacó que esta estructura facilita la convivencia de personas con diversas condiciones socioeconómicas en un espacio compartido.
Un punto clave es el rol del Reglamento de Propiedad Horizontal, creado por el constructor y vinculante para los propietarios. Aunque modificable, los cambios requieren unanimidad, lo que dificulta ajustes en aspectos como el destino de las unidades.
La Asamblea de copropietarios es un espacio de reunión y decisión clave en una propiedad horizontal. Participan los propietarios que concurren presencialmente a la misma, o por medio de una carta poder otorgada a favor de otro propietario o a través de un apoderado. El administrador presenta lo realizado en el año y se discuten asuntos relevantes sobre las partes comunes del edificio, los cuales deben ser sometidos a votación para su aprobación.
Es fundamental comprender que el consorcio es una entidad jurídica privada con responsabilidades legales. Por ejemplo, si un balcón se desprende y causa daños, el consorcio debe asumir la reparación y compensación. «Esto subraya la importancia de un adecuado mantenimiento y administración», señaló Zulberti.
Un aspecto poco conocido es la inscripción legal necesaria para la creación de un consorcio. «El constructor debe presentar un plano de subdivisión y un reglamento ante el Registro de la Propiedad Inmueble y la AFIP», detalló. Este proceso asegura la correcta gestión y la asignación de responsabilidades desde el inicio.
Zulberti también destacó los desafíos actuales, como la falta de créditos hipotecarios, que dificulta el acceso a nuevas viviendas. «El fideicomiso ha surgido como alternativa, aunque es una figura jurídica compleja», agregó.
Finalmente, instó a los vecinos a informarse y participar activamente en las decisiones del consorcio. «Entender nuestras obligaciones y derechos como propietarios fortalece la convivencia y el cuidado de los espacios comunes», concluyó.











