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Derrumbes, abandono y falta de control: la alerta de vecinos por edificios en riesgo en Balvanera

Vecinos de Balvanera denuncian abandono de edificios, desprendimientos de mampostería y ausencia de controles por parte del Gobierno de la Ciudad. El caso de Anchorena 368 reaviva el reclamo por riesgos para peatones, especulación inmobiliaria y deterioro del espacio público en la Comuna 3. Por Martín Bustamante.

La falta de control sobre el espacio público, el abandono de inmuebles y la especulación inmobiliaria volvieron a quedar en el centro de la escena en Balvanera tras un nuevo episodio de desprendimiento de mampostería en un edificio ubicado en Anchorena 368, una cuadra clave por su cercanía a un shopping y por la alta circulación peatonal, especialmente durante eventos nocturnos.

El hecho, ocurrido un día antes de una noche de compras, encendió la alarma entre los vecinos, que denuncian ausencia total de señalización, controles y prevención por parte del Gobierno de la Ciudad. “Había muchísima gente haciendo fila durante la madrugada y nadie cortó la vereda, nadie puso un caballete, nada”, relató un vecino de la cuadra en diálogo con este medio.

“Es cuestión de tiempo”

Para los residentes de la zona, lo ocurrido en Anchorena 368 no es un hecho aislado. Por el contrario, se inscribe en una serie de situaciones similares en distintos puntos del barrio, todas atravesadas por el mismo patrón: edificios antiguos abandonados, falta de mantenimiento y riesgo permanente para quienes circulan por la vereda.

“Cada vez que paso por ahí miro para arriba. Es cuestión de tiempo”, afirmó el vecino, que vive a pocos metros del inmueble y asegura que el edificio está deshabitado desde hace al menos 20 años. Según su mirada, el deterioro no es casual: “Le sacan postigos, ventanas, dejan que entre el agua, se pudra todo. Después viene el derrumbe y la habilitación para demoler”.

Antecedentes que preocupan

Los vecinos enumeran varios antecedentes graves en la zona. Uno de los más recordados es el derrumbe en la esquina de Jean Jaurès y Valentín Gómez, ocurrido hace casi una década, donde incluso habría fallecido una persona. A pesar del tiempo transcurrido, el terreno sigue vacío.

Más recientemente, se registró otro desprendimiento en Valentín Gómez y Sánchez, esta vez en un edificio nuevo. “Si no hubo una tragedia fue de casualidad”, señalan. A esto se suma el caso de la esquina de Jean Jaurès y Sarmiento, donde un edificio antiguo permanece tabicado y amurallado por riesgo de colapso. “Yo trato de no pasar por ahí”, confesó el entrevistado.

Especulación inmobiliaria y pasivos urbanos

Para los vecinos, todos estos casos están atravesados por una misma lógica: la especulación inmobiliaria. “Se mira siempre el negocio, el impacto en la vivienda, pero no el impacto en la convivencia vecinal ni en los riesgos civiles”, explican.

El problema no termina en el riesgo de derrumbe. Los inmuebles abandonados generan mugre, cartelería ilegal, ocupaciones, presencia de animales y degradación del espacio público. “Después te preguntás quién se hace cargo de la vereda, de la limpieza, del pasivo que queda. ¿Somos responsables los vecinos?”, cuestionan.

En Anchorena, a metros del edificio denunciado, hay también terrenos baldíos invendibles, que se convierten en focos de suciedad y conflictos cotidianos.

Falta de control y desigualdad urbana

El diagnóstico vecinal apunta directamente a la falta de control del Gobierno porteño sobre el espacio público, una situación que —según afirman— empeora según el sector de la Ciudad. “Depende del barrio, el abandono es peor”, señalan.

La crítica se extiende a otros aspectos cotidianos: obras sin vallado, cuadrillas trabajando con peatones obligados a bajar a la calle, ausencia de señalización básica. “Caminás a la buena de Dios”, resumió el vecino.

Ruido, nocturnidad y convivencia

El malestar no se limita a los edificios en riesgo. Los vecinos también denuncian impacto ambiental y sonoro de emprendimientos nocturnos, en especial en la zona del Complejo Art Media (ex Konex). “Los lunes a la noche hay batucadas que pasan por el barrio llevando gente a boliches. No es cultura, es un negocio”, explican.

Según relatan, estas actividades afectan especialmente a familias con chicos y personas mayores. “Andá a hacer eso en otro barrio y en cinco minutos lo frenan”, comparan.

Espacio verde, una deuda histórica

Finalmente, los vecinos vuelven a poner sobre la mesa un reclamo histórico de la Comuna 3: la falta de espacios verdes. “El Parque de la Estación no alcanza. Está lejos para mucha gente”, explican. Entre las propuestas que circulan aparece la idea de aprovechar terrenos vacantes para crear plazas, como ocurre en otros barrios.

“Esto no es una novedad, pero cada vez es peor”, concluyen. Mientras tanto, los vecinos siguen mirando para arriba, esperando que no sea demasiado tarde.