El aire acondicionado será uno de los grandes protagonistas del próximo verano en la Ciudad de Buenos Aires. Todo indica que las temperaturas podrían alcanzar niveles récord, según los pronósticos extendidos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y distintos centros de investigación climática. Los expertos anticipan que el fenómeno de El Niño, que aún persiste en la región, podría dar paso a una etapa de calor intenso con olas térmicas prolongadas, mayor humedad y noches en las que el termómetro difícilmente baje de los 25 grados.
Un verano que podría romper récords
En los últimos años, los porteños ya se acostumbraron a ver los valores del termómetro superar los 35 grados con facilidad. Sin embargo, el verano 2025-2026 podría ser incluso más extremo. El SMN advierte que, si las tendencias actuales continúan, Buenos Aires podría tener varios días consecutivos con sensaciones térmicas superiores a los 40 grados, una situación que pondría a prueba tanto la red eléctrica como la capacidad de respuesta de los sistemas de salud.
De hecho, en enero de 2024, la ciudad vivió una de las semanas más calurosas desde que hay registros, con una temperatura media diaria de 33°C, y las autoridades debieron emitir alertas naranjas y rojas por golpes de calor. Este año, las proyecciones son similares o incluso peores, lo que lleva a los especialistas a recomendar planificar medidas preventivas con anticipación.
Más calor, más consumo eléctrico
Las altas temperaturas tienen un impacto directo en el consumo energético. Durante los picos de calor, los equipos de aire acondicionado suelen trabajar al máximo, provocando un aumento de la demanda eléctrica en toda el Área Metropolitana. En los últimos veranos, los picos de consumo superaron los 28.000 megavatios, acercándose peligrosamente al límite de la capacidad de distribución.
Para evitar cortes y sobrecargas, Edesur y Edenor ya analizan planes de contingencia, mientras que el Gobierno de la Ciudad insiste en el uso responsable de los equipos de refrigeración. Recomiendan mantener el termostato en 24 grados, cerrar puertas y ventanas durante el uso, y limpiar los filtros con regularidad para mejorar la eficiencia energética.
El desafío urbano: calor y cemento
La isla de calor urbana es otro factor que agrava la situación. El asfalto, el cemento y la escasez de espacios verdes hacen que las temperaturas nocturnas sean más elevadas que en las zonas suburbanas o rurales. Según estudios del Observatorio Ambiental de la Ciudad, la diferencia térmica entre el microcentro porteño y los barrios periféricos puede llegar a los 4 o 5 grados.
Esto significa que, aunque las temperaturas bajen levemente durante la noche, el alivio no será suficiente. Por eso, las autoridades porteñas evalúan reforzar los puntos de hidratación y espacios climatizados en lugares estratégicos, como estaciones de subte, centros culturales y clubes de barrio.
Cuidarse del calor extremo
Los especialistas en salud pública advierten que las altas temperaturas prolongadas representan un riesgo real, especialmente para personas mayores, niños y pacientes con enfermedades crónicas. Desde el Ministerio de Salud porteño recomiendan:
- Beber abundante agua, incluso sin tener sed.
- Evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16 horas.
- Usar ropa liviana y de colores claros.
- No realizar actividad física intensa en las horas de mayor calor.
- Prestar atención a síntomas de deshidratación o agotamiento térmico.
En caso de emergencia, el SAME recuerda que se puede llamar al 107 las 24 horas del día.
Perspectiva ambiental y futuro
El aumento sostenido de las temperaturas en Buenos Aires no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia global vinculada al cambio climático. Los informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) indican que las ciudades del hemisferio sur, como Buenos Aires, serán cada vez más vulnerables a eventos extremos si no se toman medidas de adaptación.
Entre las propuestas más mencionadas por urbanistas y organizaciones ambientales figuran la creación de más corredores verdes, la incorporación de techos y paredes vegetales en edificios y el uso de materiales reflectantes en las obras públicas.
Un verano para prepararse
Con todos estos factores en juego, los porteños deberán prepararse para un verano exigente, donde la hidratación, el cuidado personal y el uso racional de la energía serán claves. Mantener los equipos de aire acondicionado en condiciones, planificar espacios frescos en el hogar y cuidar el consumo eléctrico no solo ayudará a sobrellevar las altas temperaturas, sino también a contribuir con el bienestar colectivo en una ciudad que, cada año, siente más de cerca el impacto del calor.











