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El comunero ausente

Vecinos de Balvanera y San Cristóbal, organizados en torno a la Red de Vecinos Manzana 66, expresaron su creciente preocupación respecto al desempeño del comunero Antonio Agustín Montenegro, quien ocupa un lugar en la Junta Comunal 3. Por Martín Bustamante.

Las denuncias se centran en su inasistencia a reuniones y falta de acción en temas clave para los barrios.

Según vecinos de la Red, Montenegro, electo por la lista de La Libertad Avanza, ha estado ausente en la mayoría de las reuniones de la Junta Comunal durante el año pasado. Este hecho genera malestar en un contexto donde las comunas ya enfrentan críticas por la reducción de sus facultades y presupuestos, contrarias al espíritu descentralizador de la Ley 1777. “La idea de las comunas era descentralizar, pero todo depende del Gobierno central. Hay mucha bronca”, destacó un vecino.

Faltas y opacidad

Antonio Agustín Montenegro no solo ha evitado participar en los debates públicos previos a las elecciones, como el organizado por el Canal de la Ciudad, sino que tampoco ha asistido a reuniones esenciales de la Junta Comunal. “No conocemos su cara, salvo por la foto. Nunca fue a trabajar”, denuncian los vecinos. Además, cuestionan que no haya solicitado una licencia por posibles problemas de salud, algo que podría justificar su ausentismo.

La situación se torna aún más confusa al revisar su declaración jurada: Montenegro reportó no tener hijos, desconociendo el vínculo con su hija, Lucía Montenegro, legisladora también por La Libertad Avanza. Asimismo, según los documentos, su patrimonio no refleja ahorros significativos a pesar de percibir un salario mensual cercano a los 3 millones de pesos. “No entendemos cómo puede cobrar tanto sin cumplir con sus funciones”, remarcan los vecinos.

Falta de obligaciones claras

En diálogo con la presidenta de la Junta Comunal, Silvia Collin, se confirmó que, más allá de firmar actas y asistir a reuniones mensuales, los comuneros no tienen obligaciones claras definidas. Sin embargo, en otros momentos críticos, como durante la pandemia, los comuneros demostraron mayor compromiso, organizando actividades como operativos de documentación y asistencia a vecinos vulnerables. “Hoy no es el caso. Este comunero no aparece ni dentro ni fuera de la Junta Comunal”, sentenciaron.

Bronca vecinal y demandas

La desidia de Montenegro contrasta con los crecientes problemas en Balvanera y San Cristóbal: la falta de mantenimiento en plazas, problemas en la infraestructura del subte y la creciente inseguridad. “Decían que ésta es una ciudad ordenada, limpia y segura, pero no es cierto, al menos no en nuestros barrios”, afirman los vecinos.

A esto se suma la indignación por la inversión en obras no prioritarias, como las bicisendas de doble mano en calles angostas como México, que generan más inconvenientes que soluciones. Los vecinos también critican la falta de planificación en cuestiones de movilidad y seguridad.

Un sistema con falencias

La situación de Antonio Agustín Montenegro abre el debate sobre la efectividad del sistema comunal en la Ciudad de Buenos Aires. Para muchos vecinos, la falta de rendición de cuentas y el desconocimiento general sobre las funciones y responsabilidades de los comuneros son problemas estructurales. “Hay vecinos que ni siquiera saben a quién votaron como comunero, y ésta es una de las consecuencias”, concluyen.

Mientras la bronca crece, los vecinos esperan acciones concretas y un replanteo sobre la descentralización prometida, buscando que las comunas cumplan su objetivo original: estar más cerca de las necesidades del barrio.