|

Impulsan una Ley para institucionalizar el presupuesto participativo en las comunas porteñas

La iniciativa presentada por la legisladora María Magdalena Tiesso busca fortalecer la democracia participativa en la Ciudad de Buenos Aires mediante un mecanismo efectivo y transparente de asignación presupuestaria en cada comuna. Por Martín Bustamante.

La legisladora porteña María Magdalena Tiesso presentó un proyecto de ley en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que propone establecer un sistema de Presupuestos Participativos Comunales, con el objetivo de garantizar una gestión más cercana, democrática y efectiva de los recursos públicos en los barrios porteños.

La iniciativa establece un procedimiento claro y detallado para que vecinos y vecinas puedan participar activamente en la definición de prioridades presupuestarias, la presentación de proyectos, su evaluación, votación y posterior seguimiento, todo en el ámbito de las comunas y sus órganos participativos: la Junta Comunal y el Consejo Consultivo Comunal.

Participación vecinal desde el inicio

El texto legislativo plantea que el proceso de Presupuesto Participativo comience en marzo de cada año con la convocatoria del Consejo Consultivo Comunal, que definirá cinco ejes temáticos prioritarios —como espacio público, salud, vivienda o cultura—, bajo los cuales se ordenarán las propuestas presentadas por la ciudadanía.

Los vecinos podrán presentar sus proyectos a través de una plataforma web, correo electrónico o en formato papel en la sede comunal. Luego, el Consejo Consultivo seleccionará hasta 15 iniciativas, que serán evaluadas por la Junta Comunal desde el punto de vista técnico, jurídico y presupuestario. Esta evaluación será devuelta a los vecinos, quienes decidirán en una asamblea qué proyectos serán incluidos en el anteproyecto de presupuesto comunal.

Control ciudadano y transparencia

El proyecto también incorpora mecanismos de seguimiento y control ciudadano, estableciendo que el Consejo Consultivo será el órgano responsable de supervisar la ejecución de los proyectos seleccionados. Además, se exige a las Juntas Comunales y al Gobierno porteño que difundan públicamente, a través de sus sitios web y medios oficiales, el avance de las obras y el uso de los fondos.

Una novedad destacada es la creación de una plataforma online específica (www.presupuestoparticipativocomunal.gob.ar), que permitirá seguir en tiempo real el proceso, desde la presentación de proyectos hasta la ejecución final. Asimismo, se prevé la realización de campañas de difusión accesibles y talleres de capacitación para que los vecinos puedan desarrollar sus propuestas con herramientas adecuadas.

Un 20% del presupuesto comunal

En términos financieros, la ley propone destinar al Presupuesto Participativo el 20% del total asignado a cada comuna. Este monto se distribuirá según un índice ponderado entre la población de la comuna y el nivel de necesidades básicas insatisfechas. De esta forma, se busca un reparto más justo y equitativo de los recursos públicos.

Fundamentación: democratizar la gestión

Según la autora del proyecto, el Presupuesto Participativo “transparenta la gestión pública, mejora las políticas y profundiza la democracia”. En los fundamentos, Tiesso subraya que la Constitución de la Ciudad define a Buenos Aires como una democracia participativa y que la Ley 1777 de Comunas contempla esta herramienta como eje central para la asignación de recursos públicos.

La propuesta también critica la actual Ley 6413 de Participación Ciudadana, que —según argumenta— omite por completo la existencia de las comunas y los órganos que las integran, debilitando la descentralización y el involucramiento vecinal.

El modelo a seguir

Tiesso rescata experiencias anteriores en la Ciudad, como los planes piloto en los CGP de los años 2002 a 2004, y destaca referencias internacionales como Porto Alegre, Barcelona o Rosario, donde el presupuesto participativo ha sido una herramienta clave de democracia local.

El proyecto busca institucionalizar de forma permanente estos mecanismos, evitando que dependan de la voluntad política de turno. Así, se plantea fortalecer a los Consejos Consultivos como verdaderas «escuelas de democracia» y garantizar que los vecinos puedan incidir de forma efectiva en las decisiones que afectan su vida cotidiana.