La reciente modificación al Código Urbanístico de la Ciudad de Buenos Aires, aprobada por la Legislatura local, ha generado un intenso debate en torno a su impacto en la vida cotidiana de los vecinos.
Gabriela Zimerman, integrante de la Interbarrial Buenos Aires, compartió su perspectiva tras la aprobación del proyecto, en una entrevista en la que destacó los avances y los pendientes tras meses de discusión.
«Una lucha que sigue»
Para Zimerman, la modificación al Código Urbanístico constituye una etapa que se supera, pero también es el inicio de una lucha que continuará en los barrios. A pesar de que algunas demandas fueron escuchadas, como la reducción de altura en determinadas zonas y la ampliación de espacios verdes, la activista subraya que el código sigue siendo insuficiente. En su opinión, la reforma no aborda de manera integral la planificación urbana, pues sigue centrado en la «capacidad constructiva» de los terrenos, dejando de lado aspectos clave como la infraestructura y la movilidad.
Una de las preocupaciones más fuertes de la Interbarrial es la falta de claridad sobre la publicación oficial de la ley en el Boletín Oficial. Esto ha generado incertidumbre y, según Zimerman, abre la puerta a la especulación sobre la agilización de permisos de construcción bajo la normativa anterior, que permitía mayor altura en algunas zonas. En este sentido, Zimerman no dudó en señalar que la falta de transparencia en el proceso es un factor que ha generado malestar entre los vecinos.
Avances parciales y demandas pendientes
La reforma al Código, que no modificó los principios fundamentales del código aprobado en 2018, ha sido criticada por no incluir una visión más integral de lo urbano. Si bien algunas de las propuestas de los barrios fueron incorporadas, como la creación de pulmones de manzana y una mejor consideración de los barrios populares, las demandas de reducción de la capacidad constructiva en zonas clave aún no fueron atendidas de manera efectiva.
«El problema sigue siendo la falta de planificación integral. No basta con cambiar los límites de altura. Lo que necesitamos es un proyecto de ciudad que contemple todos los aspectos: infraestructura, espacios verdes, transporte, entre otros», apuntó Zimerman.
El dilema del «desarrollo inmobiliario»
Durante la discusión pública, algunos sectores defendieron la propuesta argumentando que la construcción de más viviendas es clave para resolver el problema habitacional en la ciudad. Sin embargo, Zimerman y otros miembros de la Interbarrial consideran que este enfoque es erróneo. Para ellos, el problema no se resuelve con más metros cuadrados construidos, sino con un plan que permita el acceso a la vivienda digna para todos, teniendo en cuenta tanto la construcción como la refacción de viviendas existentes.
«El desarrollo no es solo construir más edificios. Necesitamos una planificación que considere la accesibilidad, la calidad de vida y la integración de los barrios. No podemos seguir permitiendo que las grandes constructoras impongan proyectos sin tener en cuenta las necesidades reales de la población», concluyó Zimerman.
Una lucha que continúa
A pesar de las diferencias con el proyecto aprobado, Zimerman subraya que la lucha de los vecinos no termina con esta modificación. La organización vecinal sigue activa y comprometida con la ciudad, dispuesta a seguir presionando para que las decisiones urbanísticas consideren las necesidades de todos los habitantes. «La lucha sigue. Estamos más organizados, más informados, y vamos a seguir defendiendo nuestros barrios», afirmó Zimerman, confiada en que la lucha colectiva puede hacer la diferencia.











