La Junta Comunal 3 elevó al Gobierno de la Ciudad una propuesta para crear un nuevo Centro Integral de la Mujer (CIM) en el barrio de San Cristóbal, aprovechando el edificio que quedaría disponible tras la futura unificación de las sedes comunales. La iniciativa busca ampliar la cobertura territorial de estos espacios de asistencia ante situaciones de violencia de género y mejorar el acceso a servicios especializados para vecinas del barrio y zonas cercanas.
La propuesta fue impulsada por la comunera Inés Fornassero y recibió el acompañamiento de todos los bloques de la Junta Comunal. El proyecto fue formalmente enviado a la Dirección General de la Mujer del Gobierno porteño, área encargada de coordinar los CIM en la ciudad.
Un edificio que podría tener un nuevo uso social
La iniciativa surge a partir de un proceso administrativo que prevé la mudanza y unificación de las dos subsedes comunales en un único edificio, lo que dejaría vacante el inmueble ubicado en Sarandí 1273, actualmente propiedad del Gobierno de la Ciudad.
Según explicó la comunera Inés Fornassero en diálogo con medios barriales, esa situación abre la posibilidad de darle un nuevo uso comunitario al edificio, entre ellos la instalación de un Centro Integral de la Mujer.
“Hace mucho tiempo que el barrio de San Cristóbal tiene pendiente contar con un CIM. Siempre aparece la excusa de la falta de espacio o de recursos, y ahora se abre una oportunidad concreta”, señaló.
La propuesta no descarta que el edificio pueda albergar otros usos complementarios, pero plantea que el centro de atención para mujeres debería tener un rol central dentro del inmueble.
Un vacío de cobertura en la zona
Actualmente, la Comuna 3 cuenta con dos Centros Integrales de la Mujer, el CIM “Aberastury”, ubicado en Hipólito Yrigoyen al 3200, y el CIM “Margarita Malharro”, en Agüero al 300. Ambos se encuentran en el barrio de Balvanera.
Esto implica que la zona sur de la comuna, especialmente San Cristóbal, queda a más de tres kilómetros de estos dispositivos, lo que dificulta el acceso de muchas vecinas a los servicios que ofrecen.
Además, el mapa presentado en la propuesta muestra que existe un área con baja cobertura de CIM entre las comunas 1, 3 y 4, por lo que un nuevo centro en San Cristóbal podría cubrir también parte de ese vacío territorial.
“Los límites comunales son institucionales, pero en la práctica los vecinos utilizan los espacios que tienen más cerca”, explicó Fornassero.
Un criterio establecido por ley
Otro de los argumentos centrales de la propuesta se basa en lo que establece la Ley 1688 de la Ciudad, que fija como referencia la existencia de un Centro Integral de la Mujer cada 50 mil mujeres por comuna.
De acuerdo con datos del Instituto de Estadística y Censos porteño, la Comuna 3 cuenta con una población femenina de 101.974 personas, por lo que el distrito ya supera el umbral que justificaría la creación de un tercer centro.
A esto se suma que los dos CIM actualmente existentes registran una demanda sostenida. Solo durante 2024 brindaron más de 3.600 prestaciones a la comunidad, lo que evidencia la necesidad de ampliar la red de atención.
Qué son los Centros Integrales de la Mujer
Los Centros Integrales de la Mujer son espacios públicos de atención y acompañamiento que trabajan principalmente en situaciones de violencia de género.
Estos dispositivos ofrecen asesoramiento jurídico, atención psicológica, acompañamiento social, derivaciones institucionales y talleres de prevención, entre otros servicios destinados a mujeres y personas en situación de vulnerabilidad.
“Son espacios integrales porque abordan distintas problemáticas desde diferentes perspectivas”, explicó Fornassero.
Sin embargo, la comunera señaló que no todos los centros cuentan con los mismos programas o recursos, lo que en algunos casos obliga a las usuarias a trasladarse a otros barrios para acceder a determinados servicios.
Una demanda sostenida del Consejo Consultivo
La creación de un CIM en San Cristóbal también responde a un pedido histórico del Consejo Consultivo de la Comuna 3, el órgano de participación vecinal que reúne a organizaciones y vecinos del distrito.
En distintas oportunidades, ese espacio había señalado la necesidad de ampliar la red de atención en la zona sur de la comuna, donde se concentra una parte importante de la población.
Además, informes de organismos judiciales como la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema han señalado un aumento sostenido en las consultas vinculadas a violencia de género, lo que refuerza la necesidad de fortalecer las políticas públicas en este campo.
La decisión final depende del Gobierno de la Ciudad
Aunque la propuesta cuenta con el respaldo unánime de la Junta Comunal, la decisión final depende del Gobierno de la Ciudad, ya que las comunas no cuentan con presupuesto propio para crear nuevos dispositivos.
En ese sentido, el planteo fue elevado a la directora general del área, Candela Díaz Mazzeo, con el objetivo de abrir un proceso de diálogo sobre la viabilidad del proyecto.
“Las comunas no podemos asignar presupuesto directamente, pero sí podemos impulsar propuestas y abrir el debate”, explicó Fornassero.
Más recursos para políticas de género
Para la comunera, la discusión sobre la creación de un nuevo centro también pone en agenda la necesidad de fortalecer los recursos destinados a políticas de género en la ciudad.
“Está bien manifestarnos sobre estos temas, pero también tenemos que pensar cómo asignar recursos concretos”, señaló.
Mientras se define el futuro del edificio comunal y la respuesta del Ejecutivo porteño, la iniciativa vuelve a poner en discusión la distribución territorial de los servicios públicos de atención a mujeres en la Ciudad, especialmente en barrios donde la demanda continúa creciendo.















