Después de años sin funcionar, con accesos bloqueados y serias dificultades para la circulación, la escalera mecánica de la estación Venezuela de la Línea H volvió a estar operativa, generando alivio entre vecinos y usuarios habituales. La reapertura, celebrada por la Red de Vecinos Manzana 66, representa un paso clave en materia de accesibilidad en uno de los nodos de transporte más transitados de la Comuna 3.
La habilitación de la escalera mecánica, correspondiente al acceso “mano par”, se produjo luego de un extenso período de inactividad, durante el cual la estación presentó múltiples falencias vinculadas al mantenimiento, la higiene y la accesibilidad. Durante ese tiempo, las entradas y salidas permanecieron parcialmente bloqueadas, obligando a miles de personas a utilizar escaleras fijas, lo que afectó especialmente a adultos mayores, personas con movilidad reducida, usuarios con cochecitos y quienes cargan bolsos pesados.
Desde la Red de Vecinos Manzana 66, organización barrial que sigue de cerca el estado del espacio público y los servicios urbanos, destacaron la reapertura como un logro colectivo producto del reclamo sostenido. “Después de años sin funcionar, ayer habilitaron la escalera mecánica de la estación Venezuela mano par”, señalaron en un posteo que rápidamente fue replicado por vecinos del barrio.
La situación de la estación Venezuela había sido visibilizada hace apenas una semana a través de una nota periodística de este portal, donde vecinos denunciaban graves problemas de accesibilidad, higiene y mantenimiento, poniendo en agenda un reclamo que llevaba años sin respuestas concretas. Según ese informe, una de las escaleras permanecía fuera de servicio desde hacía largo tiempo, generando serias dificultades en horas pico y situaciones de riesgo ante eventuales emergencias.
Las obras para la reparación y puesta en valor de la escalera forman parte de un plan más amplio de renovación de medios de elevación en distintas estaciones del subte porteño, impulsado por Subterráneos de Buenos Aires (SBASE). En el caso de Venezuela, la falta de funcionamiento se prolongó durante años, afectando el normal desplazamiento de los pasajeros y evidenciando un déficit estructural en el mantenimiento del sistema.
Vecinos de Balvanera y San Cristóbal coinciden en que la reapertura no solo mejora la comodidad, sino que impacta directamente en la inclusión urbana, permitiendo que más personas puedan acceder al transporte público sin barreras físicas. “Parece un detalle menor, pero para alguien con dificultades para moverse, una escalera mecánica puede marcar la diferencia entre viajar o quedarse en casa”, explican desde la organización vecinal.
La estación Venezuela cumple un rol estratégico dentro de la Línea H, conectando zonas densamente pobladas y funcionando como punto clave para trabajadores, estudiantes y pacientes que se trasladan diariamente hacia hospitales y centros educativos. Por eso, su estado de conservación resulta central para garantizar un servicio público digno y seguro.
Si bien la reapertura es recibida como una buena noticia, los vecinos advierten que el desafío ahora es sostener el funcionamiento en el tiempo. Reclaman un plan de mantenimiento preventivo, mayor control estatal y canales de comunicación directos para reportar fallas antes de que se transformen en problemas crónicos.
La experiencia reciente demuestra que la organización vecinal y la visibilización periodística pueden generar cambios concretos. En un contexto donde muchas veces las demandas barriales quedan relegadas, el caso de la estación Venezuela vuelve a poner en valor el rol activo de la comunidad para defender derechos básicos como la accesibilidad y la movilidad urbana.















