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Tensión en Balvanera: Reprimen a trabajadores feriales en Once

El conflicto, que comenzó en septiembre, afecta a más de 200 familias que trabajaban en los predios ubicados en las calles La Rioja y Perón. Por Martín Bustamante.

El Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), parte de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), denunció que la Policía de la Ciudad reprimió a vendedores ambulantes y trabajadores de los predios feriales cercanos a la estación de trenes Once, en el barrio de Balvanera. 

En diálogo con Margarita Pérez, feriante y miembro del MTE, se nos relató una serie de hechos que llevaron a la represión y al desalojo de los feriantes. Margarita destacó que, tras el desalojo de los manteros en 2017, los vendedores fueron reubicados en los predios mencionados, pero el 30 de septiembre venció el contrato en La Rioja, lo que dio inicio a una serie de tensiones.

«A nosotros nos desalojaron de La Rioja con la promesa de trasladarnos a Perón, pero cuando aún no habíamos terminado de mudar nuestras cosas, las autoridades rompieron los puestos», explicó Margarita. La incertidumbre sobre el futuro de estos trabajadores, sumado a las promesas incumplidas por el Gobierno de la Ciudad, generó un clima de malestar entre los afectados.

Reubicación fallida y represión violenta

Tras el traslado forzado al predio de Perón, los trabajadores feriales se encontraron con instalaciones en mal estado. «Las persianas no funcionaban desde hace meses y no había luces. Nos ofrecimos a cubrir el 50% de los gastos para arreglar el lugar, pero no recibimos respuesta,» detalló la trabajadora. A pesar de estas dificultades, los vendedores invirtieron en refaccionar sus puestos con la esperanza de poder trabajar.

El 4 de octubre, cuando los feriantes comenzaban a acomodarse en Perón, un allanamiento sorpresa a las 5 de la mañana los dejó sin sus pertenencias y sin posibilidad de seguir trabajando. «Nos despojaron de todo. Desde entonces, estamos sin ingresos y dependemos de ollas populares para alimentar a nuestras familias,» lamentó Margarita.

Violencia en la calle

El 8 de octubre, la situación se tornó más grave cuando los trabajadores fueron reprimidos frente al predio de Perón. «Reprimieron a mujeres, ancianos y hasta un compañero discapacitado,» señaló Margarita, quien además denunció que las autoridades no han brindado ninguna explicación oficial sobre el allanamiento ni el cierre de los predios.

«Nos tratan como delincuentes, pero lo único que queremos es trabajar dignamente. No pedimos nada gratis, pero tampoco podemos pagar un alquiler impagable,» expresó con indignación.

¿Qué sigue para los feriantes?

Los trabajadores del predio de Perón, al igual que los de La Rioja, continúan exigiendo que el Gobierno de la Ciudad les dé una respuesta clara y les garantice un espacio donde puedan seguir trabajando. «No pedimos caridad, solo queremos un lugar donde ganarnos la vida, porque muchos de nosotros somos el único sostén de nuestras familias,» subrayó Margarita.

La comunidad sigue de cerca el conflicto y las acciones del Gobierno de la Ciudad, mientras que los trabajadores feriales esperan que sus voces sean escuchadas. Por ahora, permanecen en la calle, con la esperanza de que se reabra el diálogo y puedan recuperar su fuente de ingresos.

Este caso expone una problemática que afecta a cientos de familias, y que, a pesar de la represión, continúa sumando apoyo en el barrio y en toda la ciudad.