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¿Un registro obligatorio para entrenadores personales que trabajen en plazas y parques?

El proyecto presentado por el diputado de la Ciudad de Buenos Aires Claudio Cingolani busca regular la actividad de los entrenadores personales en plazas y parques porteños mediante un registro obligatorio y permisos de uso del espacio público. Por María Úbeda.

La Legislatura porteña analiza un proyecto presentado por la diputado Claudio Cingolani que propone crear el Registro de Entrenadores Personales, una herramienta que busca regular la actividad de los profesores de entrenamiento físico que trabajan en los espacios verdes de los barrios. La iniciativa apunta a fijar requisitos profesionales, garantizar condiciones de seguridad y ordenar el uso del espacio público, especialmente en plazas y parques donde la actividad creció en los últimos años.

Un fenómeno barrial en expansión

El proyecto parte de una realidad visible en los espacios verdes de la Ciudad: cada vez más vecinos entrenan al aire libre, solos o en grupos, guiados por profesores particulares. El diputado señala que, especialmente en primavera y verano, las plazas se convierten en verdaderos gimnasios a cielo abierto, con alta concentración de personas y entrenadores que ofrecen rutinas personalizadas.

Según Cingolani, este crecimiento volvió imprescindible establecer reglas claras, tanto para garantizar la salud de quienes realizan actividad física como para ordenar la convivencia en los parques.

Qué establece el proyecto

La iniciativa crea un Registro de Entrenadores Personales dentro de la Dirección General de Deporte Social y Desarrollo Deportivo. Para poder inscribirse, los profesores deberán cumplir una serie de requisitos básicos:

  • Título habilitante como técnico o licenciado/profesor en educación física.
  • Capacitación obligatoria en primeros auxilios y RCP, actualizada cada dos años.
  • Disponer de un botiquín de primeros auxilios cada vez que trabajen en el espacio público.
  • Exigir a cada alumno un certificado de aptitud física con electrocardiograma actualizado.

Una vez inscriptos, los entrenadores recibirán una licencia habilitante por dos años, que deberán llevar consigo y exhibir ante quien contrate sus servicios o ante inspectores de la Ciudad.

Ordenamiento del espacio público

Otro de los aspectos centrales del proyecto es que, una vez obtenida la licencia, el entrenador deberá solicitar un permiso de uso del espacio público, donde se especificará la zona exacta donde podrá trabajar. La propuesta busca evitar la superposición de grupos y ordenar la convivencia en plazas donde suelen operar varios entrenadores a la vez.

Se prohíbe la instalación de cartelería fija para promocionar la actividad dentro de los espacios verdes, una práctica que se volvió habitual en algunos puntos de la Ciudad.

Deberes, límites y responsabilidades

El proyecto fija obligaciones claras, entre ellas actuar con profesionalismo, respetar horarios, brindar explicaciones sobre las rutinas y finalizar el entrenamiento cuando ya no resulte beneficioso para la persona.

A la vez, establece límites: el entrenador no podrá diagnosticar patologías ni realizar evaluaciones psicométricas, debiendo derivar a especialistas cuando corresponda.

Quienes trabajen sin permiso o sin cumplir los requisitos serán sancionados según lo previsto en el Código Contravencional.

Fundamentos: seguridad, salud y profesionalización

En los fundamentos del proyecto, Cingolani remarca la importancia de profesionalizar la actividad física en el espacio público, garantizar la seguridad ante posibles emergencias y asegurar que los vecinos contraten a personas capacitadas.

“Se trata de una actividad que requiere conocimientos técnicos y prácticos actualizados. En caso de emergencia, el entrenador debe poder actuar con competencia y responsabilidad”, plantea el diputado.

La iniciativa retoma proyectos anteriores de su autoría, presentados en 2019 y 2021, que también buscaban ordenar y regular el entrenamiento al aire libre.

Un debate que atraviesa a los barrios

En las últimas reuniones vecinales de parques y comisarías cercanas, los vecinos plantearon que en algunos espacios verdes los grupos de entrenamiento generan conflictos por el uso intensivo del espacio, el ruido o la concentración de personas. Este tipo de normativa, señalan, permitiría ordenar esa convivencia sin impedir la práctica deportiva.

El proyecto ya comenzó su recorrido legislativo y su aprobación podría reconfigurar la actividad de entrenadores y grupos de entrenamiento en plazas emblemáticas como Parque Centenario, Plaza Almagro y, Plaza Miserere, Plaza Martín Fierro y el Parque de la Estación en la Comuna 3.