|

Una plaza con el nombre de los vecinos

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó en primera lectura la denominación "Manzana 66 - Plaza de los vecinos" para el espacio verde recuperado en el barrio de Balvanera. Una histórica lucha vecinal que concluye con el reconocimiento oficial de este lugar como símbolo de la participación y el compromiso comunitario. Por Martín Bustamante.

La noticia fue celebrada por la Red de Vecinos Manzana 66 a través de su cuenta en Facebook: “Se acaba de aprobar por unanimidad en 1º lectura la denominación Manzana 66 Plaza de los vecinos a nuestra plaza. Queremos agradecer a la diputada Cele Fierro y a nuestro compañero Adrián Hernández por presentar y buscar los consensos para la aprobación de este proyecto”, expresaron con entusiasmo.

La lucha por un espacio verde

La historia detrás de este nombre tiene una década de trabajo, esfuerzo y organización vecinal. En 2014, los residentes del barrio Balvanera se percataron de que la Manzana 66, delimitada por las calles Catamarca, Moreno, las avenidas Jujuy y Belgrano, había quedado vacía tras una serie de demoliciones. La preocupación creció cuando, a través de una noticia periodística, se enteraron de que en el lugar se proyectaba la construcción de un estadio para 18.000 personas, con hotel y centro comercial. Los vecinos temían que este proyecto empeorara las condiciones de vida del barrio, que ya sufría de saturación de tránsito, falta de espacios verdes y una alta incidencia de venta de drogas.

Ante este panorama, un grupo de vecinos comenzó a organizarse en la “Red de Vecinos Manzana 66 Verde y Pública”, con el objetivo de evitar la construcción del estadio y proponer alternativas que mejoraran la calidad de vida en el barrio. En asambleas, actividades culturales y con el apoyo de más de 250 personas, se elaboró un pliego de necesidades que derivó en un proyecto de ley para la expropiación de la manzana, con el fin de construir una plaza y un establecimiento educativo.

Un logro parlamentario y ciudadano

La lucha no fue fácil. A muchos de los vecinos les resultaba la primera vez que visitaban la Legislatura de la Ciudad, pero con perseverancia y trabajo en conjunto lograron impulsar el proyecto. Visitaron despachos, realizaron presentaciones, defendieron su propuesta y lograron que los legisladores consensuaran una ley que finalmente permitió la creación de un espacio verde público y una escuela infantil en la manzana. La ley fue sancionada el 17 de noviembre de 2017, y a partir de allí, comenzó la materialización del sueño de los vecinos.

El 26 de diciembre de 2018, el esperado día llegó: la plaza fue inaugurada oficialmente. En ese momento, el diario Clarín tituló: “Arrancó como la lucha de un puñado de vecinos para evitar la construcción de un estadio para 18 mil personas… y se transformó en una férrea oposición a una visión de construcción de la Ciudad, en la que se priorizó un negocio privado por sobre las necesidades vecinales”. La inauguración de la plaza fue un hito en la ciudad, que no veía la creación de un nuevo espacio verde desde hacía años.

El nombre elegido por los vecinos

A lo largo del proceso, los vecinos definieron que el nombre de este espacio debería ser «Plaza de los Vecinos», un homenaje a quienes, con su esfuerzo y organización, lograron transformar un terreno vacío en un pulmón verde para todos. Este nombre fue el elegido en una encuesta realizada por el Gobierno de la Ciudad y ahora, tras el respaldo parlamentario, se oficializa como «Manzana 66 – Plaza de los vecinos».

El nombre refleja el espíritu de la comunidad, que trabajó incansablemente para hacer realidad este proyecto. Hoy, este espacio es un lugar de encuentro, recreación y convivencia para los habitantes del barrio, un testimonio del poder de la organización vecinal y un modelo de cómo la participación ciudadana puede transformar la ciudad.

La propuesta de nombrar oficialmente la plaza «Manzana 66 – Plaza de los vecinos» fue presentada por la Red de Vecinos M66 a la Legislatura, y finalmente, luego de diez años de lucha, la plaza llevará el nombre que honra la historia de la comunidad que hizo posible su creación.

Este logro no solo representa una victoria para Balvanera, sino que también marca un precedente para otras comunidades que luchan por espacios públicos y verdes en una ciudad donde estos son cada vez más escasos.