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Videovigilancia en comisarías porteñas: un debate sobre la transparencia en el uso de cámaras en dependencias policiales

A pesar de los discursos oficiales que destacan avances en materia de seguridad, persisten serias dudas sobre cómo se implementan y supervisan estas tecnologías dentro de los establecimientos de la Policía de la Ciudad. Por Marcos Bolivar.

La incorporación de sistemas de videovigilancia en las dependencias policiales se presenta como una herramienta clave para mejorar la gestión institucional, permitiendo el monitoreo interno, el resguardo de evidencia visual y la supervisión del accionar policial. Sin embargo, la falta de información pública sobre su alcance real, cobertura, protocolos de funcionamiento y almacenamiento de datos genera preocupación en sectores sociales y legislativos.

Según se pudo conocer, existe una marcada opacidad respecto a la cantidad de cámaras instaladas, los espacios que se monitorean, el tiempo de conservación de las grabaciones y el personal a cargo de su vigilancia. También se desconoce si hay protocolos específicos para el uso y resguardo de estas grabaciones o mecanismos que aseguren su integridad, especialmente en situaciones críticas.

La situación se agrava frente a los antecedentes de fugas de detenidos en comisarías y alcaidías porteñas, que evidenciaron deficiencias en los controles y en la infraestructura tecnológica. La falta de registro fílmico o la inexistencia de grabaciones clave en momentos sensibles ha motivado interrogantes sobre el funcionamiento real del sistema.

Entre las preguntas claves que se buscan responder se destacan:

  • ¿Cuántas cámaras hay en cada dependencia y qué espacios monitorean?
  • ¿Las cámaras graban de forma continua y cuánto tiempo se conservan esas grabaciones?
  • ¿Quiénes están a cargo del monitoreo y cómo se actúa ante fallas en el sistema?
  • ¿Se han producido denuncias por mal funcionamiento, manipulación indebida o ausencia de grabaciones?

También se requiere saber si existen planes de mejora o ampliación del sistema de videovigilancia, con qué plazos y en qué condiciones.

Para barrios como San Cristóbal o Balvanera, donde las comisarías son parte del entramado urbano y donde las vecinas y vecinos exigen respuestas ante situaciones de inseguridad o abuso, contar con un sistema de videovigilancia eficiente y transparente no es un lujo, sino una necesidad.

Desde distintos sectores sociales y legislativos, el reclamo es claro: sin información pública y protocolos rigurosos, no hay posibilidad de construir una política de seguridad democrática, confiable y con verdadero control ciudadano