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Legislatura porteña derogó una ordenanza que protegía los espacios verdes y crece la preocupación de organizaciones vecinales

La Asociación Amigos del Lago de Palermo advirtió que la eliminación de una histórica ordenanza que protegía los espacios verdes públicos puede facilitar nuevas concesiones sobre plazas y parques. Su presidente, Osvaldo Guerrica Echevarría, repasó el origen de la norma y analizó los desafíos actuales para la defensa del patrimonio urbano. Por Martín Bustamante.
Ley contra Parques y Plazas

La Asociación Amigos del Lago de Palermo advirtió que la eliminación de la Ordenanza 46.229 representa un retroceso en la protección del espacio público. Su presidente, Osvaldo Guerrica Echevarría, cuestionó la medida y reclamó una nueva norma que garantice que plazas y parques no puedan ser entregados para usos privados.

La derogación de la Ordenanza Municipal N.º 46.229, incluida dentro del paquete legislativo conocido como «Ley Hojarasca», generó preocupación entre organizaciones dedicadas a la defensa del patrimonio urbano y los espacios verdes de la Ciudad de Buenos Aires. Una de las voces más críticas fue la del arquitecto Osvaldo Guerrica Echevarría, presidente de la Asociación Amigos del Lago de Palermo, quien sostuvo que la decisión elimina una herramienta fundamental para impedir la privatización de parques y plazas.

Durante una entrevista con Abran Paso, Guerrica Echevarría explicó que la ordenanza, aprobada por unanimidad en 1993, establecía que no podían otorgarse concesiones, permisos de uso, cesiones de dominio ni cambios de destino sobre espacios verdes públicos, una protección que, según afirmó, fue producto de años de movilización vecinal.

Una norma nacida de la defensa de los espacios verdes

El referente recordó que la ordenanza surgió en un contexto de fuerte resistencia ciudadana frente a las políticas de privatización impulsadas durante la gestión del entonces intendente Carlos Grosso. Según relató, a comienzos de la década de 1990 distintas organizaciones vecinales comenzaron a denunciar la entrega de tierras públicas para emprendimientos privados, especialmente dentro del Parque Tres de Febrero.

En ese escenario nació la Asociación Amigos del Lago de Palermo, que junto a otras entidades conformó la Asamblea Permanente por los Espacios Verdes Urbanos, un movimiento que logró instalar el debate sobre la protección del patrimonio ambiental de la Ciudad y recuperar terrenos públicos que habían sido concesionados.

«La lucha por los espacios verdes era inédita en la Ciudad y tuvo un enorme respaldo vecinal. Esa ordenanza fue consecuencia directa de ese movimiento«, recordó Guerrica Echevarría durante la entrevista.

Qué cambia con la derogación

Para el arquitecto, la eliminación de la Ordenanza 46.229 elimina un límite jurídico que impedía avanzar sobre plazas y parques mediante distintos mecanismos administrativos.

Aunque reconoció que aún existen otras normas urbanísticas que restringen determinados usos, advirtió que la derogación facilita futuros intentos de concesionar sectores de espacios públicos.

Según explicó, la preocupación no se limita a una cuestión legal, sino que responde a una política sostenida de utilización comercial de terrenos públicos.

«El verdadero objetivo era sacar del camino esa ordenanza que impedía entregar fracciones de parques y plazas«, sostuvo.

Un reclamo para que la Legislatura restablezca la protección

Desde la Asociación Amigos del Lago de Palermo impulsan ahora una nueva iniciativa para que la Legislatura apruebe otra norma que restituya las garantías eliminadas con la derogación.

Guerrica Echevarría señaló que buscarán que los legisladores que votaron en contra de la derogación promuevan una nueva ley con el mismo espíritu de la ordenanza de 1993, reafirmando la prohibición de otorgar concesiones o permisos sobre espacios verdes públicos.

La defensa del espacio público, un debate que continúa

Durante la entrevista, el presidente de la Asociación también vinculó esta discusión con las sucesivas modificaciones al Código Urbanístico y cuestionó el avance de actividades comerciales dentro de áreas destinadas históricamente a parques y plazas.

A su entender, la Ciudad atraviesa un proceso de creciente presión sobre el suelo público y los espacios verdes, motivo por el cual consideró imprescindible recuperar herramientas legales que permitan preservar esos lugares para el uso comunitario.

«Los movimientos vecinales podrán cambiar con el tiempo, pero la necesidad de defender los espacios públicos sigue vigente«, concluyó.