La situación en la estación Venezuela de la Línea H de subte volvió a generar fuerte malestar entre vecinos de Balvanera, luego de que se clausurara una de sus escaleras mecánicas a pocas semanas de haber sido reparada la otra. El reclamo fue visibilizado por la Red de Vecinos Manzana 66 a través de redes sociales, donde expresaron su preocupación por el estado general del servicio.
“¿Nuestra plata no vale?”, plantearon desde la organización vecinal, al denunciar que, tras años de inactividad, la escalera mecánica “mano par” había sido finalmente reparada, pero ahora quedó fuera de servicio la correspondiente al sentido contrario. En ese marco, pidieron canalizar el enojo sin responsabilizar al personal de la estación: “Ellos reclaman como nosotros”, aclararon.
Un problema que se repite
El episodio se suma a una serie de denuncias previas sobre el deterioro estructural de la estación, ubicada frente a la plaza Manzana 66, en una zona de alta circulación peatonal. Tal como había relatado la vecina Adriana Jablonskis en un testimonio reciente, los problemas incluyen escaleras mecánicas fuera de servicio, ascensores en mal estado y condiciones de higiene deficientes.
Según su experiencia, el funcionamiento de los accesos es irregular: “A veces no anda la escalera, a veces el ascensor, y otras ninguno de los dos”. Esta situación impacta especialmente en personas con movilidad reducida, adultos mayores y usuarios con discapacidad, que dependen de estos dispositivos para desplazarse.
Accesibilidad comprometida
Uno de los puntos más críticos es el estado del ascensor. La botonera deteriorada, con piezas sueltas y fallas en la respuesta, convierte a este recurso esencial en una barrera arquitectónica en lugar de una solución.
“Imaginate una persona en silla de ruedas tratando de usar un ascensor así. Es imposible”, había advertido Jablonskis. La falta de mantenimiento sostenido contradice el objetivo original de la Línea H, que fue proyectada como una de las más accesibles de la red.
Suciedad y sensación de abandono
A los problemas técnicos se suma un cuadro preocupante en términos de higiene. Olores persistentes, pisos sucios y vidrios dañados refuerzan una sensación de abandono que los vecinos consideran cada vez más evidente.
“No pedimos lujos, pedimos lo básico”, sintetizan desde el barrio, donde también advierten sobre los riesgos sanitarios que implica el deterioro de un espacio cerrado y de uso intensivo.
Reclamos que no encuentran respuesta
Desde la Red de Vecinos Manzana 66 señalan que estas situaciones no son nuevas y que, con el paso del tiempo, se fueron naturalizando entre los usuarios habituales. Sin embargo, la reciente clausura de otra escalera mecánica reavivó el reclamo.
En su publicación, además, apuntaron contra la empresa concesionaria del servicio y cuestionaron la falta de respuestas estructurales, en un contexto donde los vecinos aseguran que el mantenimiento es insuficiente.
Un servicio clave en una zona estratégica
La estación Venezuela cumple un rol central en la conectividad del barrio, rodeado de escuelas, centros culturales y comercios, además de su cercanía con la plaza Manzana 66, uno de los principales espacios verdes de la comuna.
El deterioro del servicio no solo afecta la experiencia de viaje, sino que también impacta directamente en la calidad de vida de quienes viven y transitan la zona.
Un reclamo que sigue en pie
Mientras continúan las fallas y clausuras, desde el barrio insisten en la necesidad de una intervención urgente, con mantenimiento integral, controles permanentes y mejoras en la infraestructura.
El mensaje es claro: garantizar condiciones dignas en el transporte público no debería ser una excepción, sino una obligación básica.











