Esta tradición anual, arraigada en la cultura milenaria de la región, reunió a residentes y turistas en una emotiva celebración cargada de espiritualidad y alegría.
Compromiso con el Patrimonio Religioso
El corazón de los festejos fue la plaza principal de Tiahuanaco, que lució renovada gracias a los esfuerzos conjuntos de los feligreses y los recursos del santuario local. Los trabajos de pintura y arreglo del templo reflejaron el profundo compromiso y dedicación de la comunidad hacia su patrimonio religioso, preparándose intensamente para este evento significativo.
Declaraciones del Dr. Tito Flores
El Dr. Tito Flores, exalcalde de Tiahuanaco y ferviente creyente de la festividad, destacó la importancia cultural y espiritual de la celebración. «En Tiahuanaco, no podemos pasar por alto una ceremonia tan trascendental. La cultura ancestral siempre está presente a través de nuestras danzas autóctonas«, expresó mientras participaba en la danza Qina Qina por las calles principales.
Participación y Atractivo Turístico
La presencia de jóvenes y visitantes durante la festividad subrayó el creciente interés tanto local como internacional por esta celebración, asegurando que la tradición perdure y se transmita a las generaciones venideras. Los rituales ceremoniales, arraigados desde el siglo XIX en honor al martirio de los apóstoles en Roma, incluyeron danzas tradicionales como la Qina Qina y representaciones simbólicas como la de los hombres jaguares, honrando así la memoria de los ancestros.
Promoción Cultural y Turística
La festividad de San Pedro y San Pablo en Tiahuanaco no solo fortalece los lazos comunitarios y culturales, sino que también promueve el turismo local al destacar la rica herencia espiritual y cultural de la región, atrayendo a personas de todo el mundo que buscan vivir y compartir esta experiencia única.














