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En San Cristóbal avanza el proyecto del nuevo parque: vecinos exigen participación real y preservación patrimonial

El martes pasado se realizó la segunda reunión participativa para definir el proyecto del futuro espacio verde en el predio comprendido entre las calles Alberti, Pavón y Constitución, donde actualmente funciona un depósito. Por Martín Bustamante.

En el barrio de San Cristóbal, la expectativa por la construcción de una nueva plaza sigue creciendo. El encuentro tuvo lugar en la sede de la Asociación Yabrudense y contó con la presencia de funcionarios del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones, la convocatoria fue insuficiente y muchos vecinos se enteraron del encuentro por canales informales. “Nos enteramos de casualidad. La comunicación fue muy pobre, pero por suerte como comunidad nos avisamos entre nosotros”, contó Adrián Dubinsky, integrante de una de las organizaciones barriales que impulsa el proyecto.

Cambios en la dinámica y primeras definiciones

A diferencia de la primera reunión, que tuvo una modalidad de trabajo en mesas temáticas, en esta oportunidad se presentó un proyecto preliminar cerrado a través de un PowerPoint. Según informaron desde el Ministerio, el diseño respondía a los aportes recogidos en la jornada anterior. Sin embargo, varios vecinos señalaron que no se reflejaban fielmente sus propuestas y que algunas preguntas fueron “guiadas” o formuladas con sesgo.

Pese a estas tensiones, se valoró la posibilidad de establecer una mesa de trabajo y consenso compuesta por vecinos, organizaciones barriales y técnicos, para darle seguimiento y voz real a la comunidad en el desarrollo del parque.

Las principales demandas vecinales

Entre las prioridades señaladas por los asistentes se destacan:

  • Rechazo al enrejado del parque: la gran mayoría de los presentes exigió un espacio abierto y sin rejas.
  • Preservación patrimonial: se reclamó un estudio más profundo del valor histórico de las paredes del predio, no sólo la de la calle Alberti. Algunas podrían reconvertirse en parte del diseño, por ejemplo, para contener sectores sin necesidad de rejas.
  • Espacio comunitario: se propuso la creación de un SUM y una biblioteca popular, gestionada por los propios vecinos. Incluso se planteó que la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal pueda contar con una sede en el nuevo parque.
  • Flora nativa y más verde: el proyecto incluye plantas no autóctonas, lo cual fue cuestionado. Se pidió que la forestación se base en especies nativas, que promuevan la biodiversidad y la llegada de aves, colibríes y mariposas.
  • Baños públicos: aunque la ley no obliga a instalarlos en plazas menores a 3 hectáreas, se sugirió su incorporación por la alta circulación de personas en la zona, incluyendo recicladores urbanos.

Participación comunitaria: una oportunidad en disputa

La idea de conformar un grupo de vecinos para acompañar la construcción de esta plaza fue impulsada inicialmente por Marcelo Magadán. Esa inquietud fue rápidamente impulsada por la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal, que aportó información histórica sobre la manzana, el edificio existente y el barrio, y sumó -entre otros- a Fabio Marquez, especialista en paisaje.

Se prevé una nueva reunión ampliada y abierta el próximo lunes (con lugar aún a confirmar), con el objetivo de consensuar el tipo de parque que el barrio desea, sin imposiciones ni fórmulas prefabricadas por el Ejecutivo.

“Estamos muy contentos de que se haga una plaza. Pero queremos que el proyecto sea construido con la comunidad y no impuesto desde afuera. La gestión del parque también tiene que ser comunitaria”, concluyó Dubinsky.