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La Guarida Agroecológica de San Cristóbal cumple seis años acercando alimentos de la agricultura familiar al barrio

Nacido durante la pandemia, el proyecto funciona desde San Cristóbal como un puente entre productores agroecológicos y consumidores. Sus impulsores destacan la construcción de redes comunitarias, el acceso a alimentos sin agrotóxicos y el fortalecimiento de la economía social. Por Martín Bustamante.
Guarida Agroecológica

En tiempos donde cada vez más vecinos buscan conocer el origen de los alimentos que consumen, la Guarida Agroecológica de San Cristóbal se consolidó como una experiencia comunitaria que conecta de manera directa a productores de la agricultura familiar con consumidores del barrio. El proyecto, que nació en 2020 en plena pandemia, acaba de cumplir seis años de trayectoria y continúa creciendo a partir de una propuesta basada en la agroecología, el comercio justo y la construcción de vínculos comunitarios.

«La Guarida Agroecológica es un proyecto familiar que empezó en el año 2020 y que fue transformándose de acuerdo a nuestras circunstancias personales, sociales y políticas», explicó Aimé Berardino, integrante de la iniciativa, durante una entrevista con Abran Paso.

Actualmente, el proyecto funciona desde una vivienda particular de San Cristóbal y se dedica a la comercialización de alimentos sin agrotóxicos provenientes de cooperativas, emprendimientos familiares y organizaciones de la agricultura familiar.

Un puente entre productores y vecinos

Uno de los principales objetivos de la Guarida es reducir la distancia entre quienes producen los alimentos y quienes los consumen.

«Acercamos alimentos y productos artesanales directos del productor al consumidor, pensando siempre en precios justos y en el contacto directo con nuestros vecinos y vecinas», señaló Berardino.

La iniciativa busca que cada producto llegue acompañado de una historia y de información sobre su origen. De esta manera, quienes realizan sus compras no sólo acceden a alimentos frescos, sino que también conocen las condiciones en las que fueron producidos.

Según destacó la referente del proyecto, esta dinámica permitió construir relaciones de confianza entre vecinos y productores, generando una comunidad que fue creciendo con el paso de los años.

Seis años de permanencia en el barrio

Consultada sobre los principales hitos de la experiencia, Berardino destacó la continuidad del proyecto como uno de los logros más importantes.

«Creo que el primer hito es la constancia, la permanencia en el barrio más allá de las formas», afirmó.

La continuidad permitió sostener la llegada regular de frutas, verduras y otros productos agroecológicos a vecinos de San Cristóbal y de otros puntos de la Comuna 3, en un contexto económico y social que presentó numerosos desafíos para los emprendimientos de la economía social.

La Guarida trabaja actualmente junto a la Red de Productores a Consumidores, una cooperativa vinculada al espacio Caracoles y Hormigas, que articula la comercialización de alimentos provenientes de agricultores familiares de Escobar y otras localidades bonaerenses.

Alimentos frescos y producción agroecológica

Uno de los aspectos que destacan desde el proyecto es la frescura de los productos.

Según explicó Berardino, gran parte de las verduras que llegan a San Cristóbal son cosechadas apenas un día antes de su distribución.

«El bolsón que recibimos acá fue cosechado el día anterior por agricultores familiares y llega fresco al barrio», señaló.

La propuesta incluye variedades de frutas y verduras que dependen de los ciclos naturales de producción, respetando los tiempos de cada estación.

Para los impulsores de la iniciativa, la agroecología va mucho más allá de la ausencia de agroquímicos.

«La agroecología trabaja con los tiempos de la naturaleza y también incorpora una mirada social vinculada a las condiciones laborales, la equidad de género y el cuidado de los territorios», explicó.

Nuevos productos y más redes de trabajo

Durante el último año, la Guarida Agroecológica incorporó nuevos productos a partir de las demandas de la propia comunidad.

Entre las novedades se encuentran los pollos pastoriles provenientes de una cooperativa de Entre Ríos, con la que mantienen contacto directo.

«Esa relación nos permite conocer el origen de cada producto y también contar la historia que hay detrás de cada proyecto familiar o cooperativo», destacó Berardino.

La construcción de estas redes constituye uno de los pilares del emprendimiento, que busca fortalecer circuitos económicos alternativos basados en relaciones más directas y transparentes.

Agroecología y salud pública

Durante la entrevista, Berardino también reflexionó sobre el impacto que tienen los modelos de producción de alimentos en la salud y el ambiente.

Según explicó, la agroecología propone una alternativa frente a los sistemas de monocultivo que predominan en gran parte del país y que generan efectos sobre los ecosistemas, las comunidades rurales y el clima.

«La biodiversidad es una parte central de la agroecología. A veces creemos que estos problemas ocurren lejos de nosotros, pero terminan impactando también en la vida cotidiana de quienes vivimos en la ciudad», sostuvo.

En ese sentido, destacó la necesidad de promover cambios progresivos en los hábitos de consumo y una mayor conciencia sobre la procedencia de los alimentos.

Una comunidad que sigue creciendo

Más allá de la comercialización de productos, desde la Guarida Agroecológica destacan el valor de los vínculos construidos durante estos años.

La experiencia permitió generar espacios de encuentro, intercambio de conocimientos y participación comunitaria entre vecinos interesados en el consumo responsable y la economía social.

«Seguimos aprendiendo todos los días y entendemos que todavía estamos recorriendo este camino», afirmó Berardino.

A seis años de su nacimiento, la Guarida Agroecológica continúa consolidándose como una referencia de la economía solidaria en San Cristóbal, acercando alimentos de la agricultura familiar a los hogares del barrio y fortaleciendo redes comunitarias que promueven formas más sustentables y justas de producir y consumir.