La reapertura del antiguo Hostal del Lago como espacio gastronómico y cultural volvió a encender el debate sobre el destino de los Bosques de Palermo. Desde la Asociación Amigos del Lago sostienen que el edificio debía convertirse en el Museo de los Parques Carlos Thays, recuerdan una larga lucha vecinal para recuperar el predio del uso privado y advierten que la nueva concesión contradice el espíritu de las normas que protegen el Parque Tres de Febrero.
La publicación de un artículo en La Nación que presenta al antiguo Hostal del Lago como un «oasis en la ciudad» motivó una fuerte respuesta de Osvaldo Guerrica Echevarría, presidente de la Asociación Amigos del Lago de Palermo, quien asegura que la nota «omite la verdadera historia» del lugar y desconoce décadas de trabajo vecinal para recuperar ese espacio para uso público.
Según explicó durante una entrevista, el debate no gira únicamente alrededor de una obra de restauración patrimonial, sino del destino que debe tener un edificio ubicado en uno de los sectores más protegidos del Parque Tres de Febrero, en los Bosques de Palermo.
Una recuperación impulsada por vecinos y organizaciones
Guerrica Echevarría recordó que el conflicto comenzó a principios de la década de 1990, cuando la Asociación Amigos del Lago denunció la situación del entonces restaurante Hostal del Lago, cuya concesión —afirma— ya se encontraba vencida.
Además del funcionamiento del restaurante, cuestionaban que el concesionario hubiera cercado parte de la costa del Lago de Regatas, privatizando un sector que históricamente era de acceso público.
«Había un pedazo de la orilla del lago privatizado mediante una reja. Era un espacio público que había quedado incorporado a la concesión», señaló.
Con la llegada de Fernando de la Rúa a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad en 1996, la organización logró que el restaurante fuera desalojado y que se retiraran las rejas que impedían el acceso de los vecinos al lago.
El proyecto que nunca llegó a concretarse
Tras recuperar el edificio, la Asociación Amigos del Lago impulsó una propuesta junto con la historiadora Sonia Berjman y la familia Thays: convertir el inmueble en el Museo de los Parques Carlos Thays, en homenaje al paisajista que diseñó gran parte del sistema de parques de Buenos Aires.
De acuerdo con Guerrica Echevarría, la iniciativa obtuvo respaldo institucional.
«Después de muchas reuniones con la Legislatura y funcionarios del Ejecutivo se logró un decreto de Fernando de la Rúa creando el Museo de los Parques Carlos Thays», explicó.
Incluso recordó que el proyecto fue presentado oficialmente mediante un acto encabezado por De la Rúa y quien entonces era vicejefe de Gobierno, Enrique Olivera, cuando éste asumió interinamente la Jefatura porteña tras la elección presidencial.
Según su relato, el edificio llegó a contar con cartelería oficial anunciando el futuro museo, aunque nunca se puso efectivamente en funcionamiento.
El cambio de gobierno y la marcha atrás
Para Guerrica Echevarría, el proyecto quedó definitivamente paralizado con la llegada de Aníbal Ibarra al Gobierno porteño.
Sostiene que la decisión política fue dejar sin efecto el museo proyectado y destinar posteriormente el edificio a otros usos, entre ellos un espacio vinculado al reciclaje y, años más tarde, dependencias de la Dirección General de Hidráulica.
«Todo lo que se había avanzado quedó sin efecto y nunca más se retomó la idea original del museo», afirmó.
La nueva concesión reabre la polémica
El dirigente ambiental considera que la reciente restauración impulsada por el Gobierno porteño reabre un conflicto que parecía cerrado.
Si bien reconoce la recuperación edilicia, cuestiona que el inmueble vuelva a funcionar mediante una concesión privada dentro del parque.
A su entender, esa decisión contradice el espíritu de la legislación que históricamente limitó las concesiones comerciales en los espacios verdes públicos, especialmente dentro del Parque Tres de Febrero.
También recordó que existe una ley específica para ese parque y diversas normas locales que buscaron preservar el carácter público del lugar.
Un espacio para educación ambiental y guardaparques
Lejos de cuestionar la restauración del edificio, Guerrica Echevarría sostiene que el problema radica en el destino elegido.
Desde la Asociación Amigos del Lago proponen que el inmueble recupere el proyecto original como Museo de los Parques Carlos Thays o que funcione allí el Cuerpo de Guardaparques del Parque Tres de Febrero, previsto —según indicó— por normativa vigente pero nunca implementado.
«Podría ser el lugar ideal para desarrollar tareas de educación ambiental, investigación y protección del parque», afirmó.
Dos miradas sobre un mismo patrimonio
Mientras el artículo publicado por La Nación destaca la recuperación arquitectónica del edificio y su reintegración al tejido urbano, la Asociación Amigos del Lago plantea que el verdadero debate es quién debe administrar ese patrimonio y con qué finalidad.
Para la organización vecinal, la historia del ex Hostal del Lago no comienza con la reciente remodelación, sino con décadas de reclamos ciudadanos para recuperar un espacio público que consideran emblemático de los Bosques de Palermo.
En ese marco, sostienen que el desafío pendiente no es solamente conservar el edificio, sino garantizar que su utilización respete el carácter público, ambiental y cultural del parque más importante de la Ciudad de Buenos Aires.













