Durante su campaña por la alcaldía de Nueva York, Mamdani impulsó una serie de medidas orientadas a hacer de NYC una ciudad más asequible. Entre ellas, cuidado infantil universal, autobuses gratuitos y congelamiento de alquileres para un millón de inquilinos con contratos estables.
También propuso impuestos más altos a los sectores de mayores ingresos y a las corporaciones para financiar sus políticas sociales, lo que generó fuertes críticas del sector empresarial y de la oposición, que calificó sus ideas como “poco realistas”.
Cuidado infantil universal: un modelo posible para las grandes urbes
El alto costo del cuidado infantil es una de las principales causas de desigualdad en Nueva York. Mamdani propone un programa gratuito para todos los niños de entre seis semanas y cinco años, ampliando los planes preexistentes de pre-K y 3-K creados bajo la gestión de Bill de Blasio.
El financiamiento, según el alcalde electo, provendría de impuestos a las grandes fortunas y empresas, un enfoque redistributivo que busca reducir la carga económica sobre las familias trabajadoras.
El debate no es ajeno a Buenos Aires, donde el acceso a jardines maternales y guarderías públicas sigue siendo limitado. La propuesta de Mamdani reabre la discusión sobre cómo las ciudades pueden garantizar derechos de cuidado sin trasladar los costos al bolsillo de los vecinos.
Transporte gratuito: una ciudad más conectada
Otro de los pilares del plan de Mamdani es la eliminación del pago en los autobuses urbanos. La medida se complementa con la ampliación de carriles exclusivos para acelerar los tiempos de viaje y mejorar la frecuencia del servicio.
La gratuidad se financiaría mediante un aumento en la tasa de impuestos corporativos y en los impuestos a los ingresos superiores al millón de dólares anuales.
El exgobernador Andrew Cuomo, hoy candidato independiente, rechazó la iniciativa argumentando que “beneficia innecesariamente a quienes pueden pagar la tarifa”, y propuso en cambio limitar la gratuidad a los sectores de menores ingresos.
En Buenos Aires, la discusión sobre la tarifa social del transporte y la expansión del Metrobús muestra puntos de contacto con el debate neoyorquino: cómo equilibrar inclusión y sustentabilidad económica en los sistemas de movilidad urbana.
Supermercados públicos: la propuesta más polémica
Una de las ideas que más polémica despertó fue la creación de cinco tiendas de comestibles administradas por la ciudad, una en cada distrito neoyorquino.
El proyecto busca ofrecer productos básicos a precios accesibles, eliminando intermediarios y utilizando terrenos públicos para reducir costos.
Los detractores compararon el plan con sistemas de racionamiento estatal, mientras que Mamdani defendió su propuesta como una “opción pública de alimentos”, destinada a enfrentar el aumento del costo de vida.
La iniciativa remite a experiencias porteñas, como las ferias populares y los mercados de abastecimiento que surgieron en distintos barrios porteños para contener los precios de productos esenciales.
Una agenda urbana con ecos globales
Aunque muchas de sus propuestas requieren la aprobación de la legislatura estatal —y la gobernadora Kathy Hochul ya adelantó que no apoyará subas de impuestos—, Mamdani logró instalar una agenda de debate que trasciende fronteras: ¿cómo garantizar que las grandes ciudades sean habitables para todos sus habitantes?
Desde Balvanera hasta Nueva York, los desafíos parecen similares: vivienda, transporte, alimentación y cuidado. Las políticas locales, más allá de su escala, se enfrentan al mismo dilema: equilibrar justicia social, sustentabilidad económica y gestión eficiente.
Mamdani llega al gobierno con una promesa ambiciosa, pero también con una advertencia que podría resonar en cualquier capital del mundo:
Como planteó la urbanista Jane Jacobs, Las ciudades no deben ser lugares donde solo los ricos puedan vivir, sino espacios para la diversidad y la vida en comunidad.












