El conflicto en la zona de Once, ubicada en el barrio porteño de Balvanera, lleva años sin encontrar una solución definitiva. A pesar de las reiteradas represiones impulsadas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, los manteros regresan una y otra vez a las calles. Esta dinámica no es casual: Once, con su alta circulación de personas, atrae tanto a comerciantes establecidos como a quienes trabajan en las veredas. Además, la cantidad de vendedores ambulantes suele incrementarse en contextos de crisis económicas como la actual.
Proyectos en marcha
A lo largo de los años, se han discutido diversas propuestas para abordar el problema. Estas van desde el desalojo total de los manteros hasta la creación de galpones que funcionen como ferias reguladas. En la actualidad, se encuentra en curso un proyecto impulsado por la Mesa Promotora del Consejo Consultivo de la Comuna 3 que busca establecer una categoría específica de zonificación urbana para esta área y, de esta manera, tratar la problemática de manera integral.
Por otro lado, la diputada nacional Natalia Zaracho impulsa una propuesta para modificar la Ley de Marcas, con el objetivo de legalizar las actividades de los trabajadores de la vía pública, otorgándoles más derechos y reduciendo la criminalización.
Una problemática global
Este fenómeno no es exclusivo de Balvanera ni de Buenos Aires; se trata de un desafío presente en las grandes ciudades del mundo. Un ejemplo destacado es Barcelona, donde los vendedores ambulantes, conocidos como manteros, han creado una solución innovadora: una marca de ropa social y solidaria llamada Top Manta.
Desde 2017, Top Manta se convirtió en un proyecto ético y sostenible gestionado por el Sindicato de Vendedores Ambulantes de Barcelona. Según explican en su página web:
«Top Manta nace para mejorar las condiciones de vida del colectivo mantero, un proyecto concebido con criterios éticos y sostenibles, que garantizan el futuro de las comunidades locales en vez de obligarlas a migrar».
Hasta ahora, el proyecto ha logrado regularizar la situación migratoria de 120 personas y emplear a 25 trabajadores en talleres de costura y serigrafía. Este modelo no solo ha dado estabilidad económica a muchas familias, sino que también ha demostrado que es posible una convivencia armónica entre vendedores ambulantes y las ciudades que habitan.
Recientemente, esta marca de moda social de los manteros de Barcelona, puso a la venta dos camisetas que reinterpretan los códigos estéticos blaugranas mundialmente reconocibles del Fútbol Club Barcelona para sensibilizar a la población sobre la migración forzada. Las prendas pertenecen a la nueva colección ‘BARÇA O BARZAKH’, que significa ‘Barcelona o muerte’ en senegalés y que, según ha informado Top Manta este lunes, es la frase que pronuncian las personas migrantes antes de emprender su viaje en patera hacia Europa.
Un ejemplo a seguir
Mientras las autoridades porteñas debaten soluciones, experiencias como la de Top Manta podrían servir de inspiración para abordar el conflicto de manera inclusiva, respetando los derechos de los manteros y promoviendo alternativas que beneficien a toda la comunidad.















