La Policía de la Ciudad allanó dos domicilios sobre la avenida San Juan al 1900, en el barrio de San Cristóbal, como parte de una investigación por narcomenudeo. El operativo, que derivó en cuatro personas detenidas y el secuestro de cocaína, burundanga, medicamentos y dinero en efectivo, culminó con el tapiado de dos puntos de venta de droga que, según denuncias vecinales, funcionaban desde hace años.
La pesquisa permitió identificar a los responsables de la venta de estupefacientes y vincularlos con dos inmuebles tomados donde operaban los búnkers.
Durante los allanamientos fueron detenidas dos mujeres y dos hombres, todos mayores de edad. En los lugares se incautaron 52 dosis de cocaína, otros 9 gramos de la misma droga en un mortero de vidrio, cinco ampollas de burundanga, 53 blisters de medicamentos varios, elementos para corte y fraccionamiento, tres celulares y $125.000 en efectivo.
Intervino el Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N° 4, a cargo del Dr. Nicolás Repetto, con la Fiscalía UFEIDE de la Dra. Amil Martin. La Justicia ordenó el secuestro de los elementos y el tapiado de un edificio tomado y de un búnker interno, ambos señalados por vecinos de San Cristóbal como puntos de venta de droga desde hace largo tiempo.
Los vecinos de la zona habían elevado múltiples denuncias ante la Comuna y la Policía en los últimos años, señalando movimientos extraños, situaciones violentas y consumo en la vía pública. En muchos casos, los reclamos estaban acompañados por registros audiovisuales y mapas elaborados de forma colaborativa entre organizaciones barriales.
Vecinos de San Cristóbal indicaron que esta acción representa un paso importante, pero parcial, en el combate al narcomenudeo en la zona sur de la Comuna 3. “Venimos alertando sobre estos puntos desde hace más de tres años. El cierre de estos búnkers es un alivio para muchas familias, pero seguimos exigiendo presencia sostenida del Estado”, manifestaron en un comunicado.
Fuentes policiales señalaron que los inmuebles allanados estaban ocupados de forma irregular y habían sido adaptados con mecanismos de seguridad improvisados, como rejas internas, cámaras caseras y estructuras blindadas para el fraccionamiento de la droga.
El tapiado de ambos lugares se realizó con intervención de personal del Ministerio de Seguridad y trabajadores de limpieza urbana, quienes retiraron residuos y escombros acumulados. Se colocaron bloques y soldaduras para impedir nuevos ingresos, y se labraron actas con presencia judicial.
En el barrio hay expectativa sobre si esta intervención marcará un punto de inflexión. Referentes barriales, docentes y comerciantes locales coincidieron en que es necesario un plan integral que incluya prevención, atención a las adicciones y control territorial. “No alcanza con cerrar búnkers. Necesitamos un proyecto de seguridad ciudadana con mirada comunitaria”, señalaron desde una asamblea vecinal.














