Una reunión del programa Comisarías Cercanas en Balvanera dejó al descubierto fuertes tensiones entre organizaciones vecinales, con denuncias cruzadas, reclamos por la orientación de los operativos policiales y un intenso debate sobre las prioridades en materia de seguridad. El encuentro, que reunió a vecinos, autoridades policiales, funcionarios del Gobierno porteño y representantes de la Comuna 3, estuvo marcado por las exposiciones contrapuestas entre la Red de Vecinos Manzana 66 y el grupo autodenominado “Buenos Vecinos”.
El espacio, impulsado por el Gobierno de la Ciudad, busca generar instancias de diálogo directo entre autoridades y ciudadanía. Sin embargo, la reunión evidenció conflictos de fondo en torno al uso del espacio público, la presencia policial, el abordaje del narcotráfico y el rol de las organizaciones barriales.
“El segundo problema del barrio son los Buenos Servicios”
Uno de los momentos más fuertes de la jornada fue la intervención de Alberto Aguilera, coordinador de la Red de Vecinos Manzana 66, quien cuestionó duramente el accionar del grupo “Buenos Vecinos”, al que calificó como “Buenos Servicios”, en alusión a supuestas prácticas propias de servicios de inteligencia.
“Para nosotros, el principal problema del barrio es la droga. Y el segundo problema son los Buenos Servicios”, sostuvo Aguilera ante funcionarios y vecinos. Según explicó, esta agrupación se presentó durante años como una ONG, pero luego se comprobó que no lo era, tras una consulta ante la Inspección General de Justicia (IGJ).
Aguilera también denunció operativos selectivos, difusión de información errónea y acciones intimidatorias, especialmente vinculadas a conflictos culturales y sociales en la zona. Entre los episodios mencionados, recordó el ataque a la Murga Resaca Murguera en la plaza Martín Fierro, donde una de las referentes del grupo afirmó ser vecina del barrio, —según sostuvo— reside en el centro comercial de Once.
“Tenemos videos de esta gente usando megáfonos a la noche. Es peor que una murga”, aseguró, y agregó que se sacan fotos con patrulleros y efectivos policiales, mientras se desatienden problemas graves como el narcotráfico.
Críticas al uso desigual del espacio público
Otro eje central del planteo fue la aplicación desigual de las normas sobre el uso del espacio público. Aguilera cuestionó operativos contra comerciantes barriales mientras, según indicó, otros locales gastronómicos mantienen ocupaciones irregulares sin sanciones.
“El otro día hicieron un operativo contra un decorador que tenía un sofá en la vereda. Mientras tanto, otros bares tienen mesas en la calle. No hay la misma regla para todos”, denunció. También mencionó situaciones similares en la avenida Belgrano, donde comerciantes formales sufren controles estrictos mientras persisten otras ocupaciones toleradas.
En ese marco, reclamó priorizar la persecución de puntos de venta de droga señalados reiteradamente por los vecinos, en lugar de focalizar recursos en manteros o conflictos menores.
“Necesitamos que la policía esté al servicio de todos los vecinos, no de grupos particulares”, remarcó.
La postura de “Buenos Vecinos”: respaldo al Gobierno y orden del espacio público
Desde la vereda opuesta, Gloria Llopiz Ortiz, referente del grupo “Buenos Vecinos”, defendió el trabajo conjunto con el Gobierno porteño y celebró los resultados obtenidos en el barrio.
“Estamos muy satisfechos con el trabajo que se está haciendo con respecto al uso indebido del espacio público. Se logró algo histórico: más de un año sin manteros en el centro comercial de Once”, afirmó.
Según explicó, la organización impulsa controles tanto a vendedores ilegales como a comerciantes que utilizan el espacio público sin autorización, incluyendo bares y locales gastronómicos.
En relación con las murgas, Llopiz Ortiz señaló que su agrupación presentó proyectos para relocalizar los ensayos y corsos en parques más grandes, como el Parque Saavedra, el Parque Sarmiento o el Parque de la Ciudad, argumentando problemas por ruidos molestos en zonas densamente pobladas.
“Hubo un episodio muy violento en la plaza Martín Fierro. Vecinos fueron atacados por murgueros y la comisaría actuó rápido. La situación llegó a un límite”, sostuvo.
También cuestionó la continuidad de actividades culturales sin permisos vigentes, como una milonga en el Parque de la Estación, aunque aclaró: “No estamos en contra de la murga ni del tango. Queremos que todos tengan permiso, ni más ni menos”.
Dos miradas opuestas sobre la seguridad barrial
El cruce expuso dos concepciones muy distintas sobre la seguridad y la convivencia urbana. Mientras desde la Red de Vecinos Manzana 66 reclaman más presencia estatal frente al narcotráfico, la violencia y la exclusión social, el grupo “Buenos Vecinos” prioriza el ordenamiento del espacio público, la erradicación de manteros y el control de actividades culturales.
El debate no es menor: define el rumbo de los operativos policiales y las políticas públicas en un barrio complejo como Balvanera, atravesado por problemáticas sociales profundas, alta densidad poblacional, fuerte actividad comercial y una intensa vida cultural.
Un espacio de diálogo atravesado por conflictos
La reunión de Comisarías Cercanas volvió a mostrar el valor del encuentro cara a cara entre vecinos y autoridades, pero también dejó al descubierto fracturas internas en el entramado barrial.
En un contexto donde la inseguridad, el narcotráfico, el deterioro del espacio público y la convivencia cotidiana generan tensiones permanentes, la falta de consensos básicos entre organizaciones vecinales aparece como un desafío adicional.
Mientras tanto, los vecinos de Balvanera siguen reclamando soluciones estructurales, políticas integrales de seguridad y una distribución equitativa de los recursos del Estado, para que el barrio no quede atrapado entre disputas internas y respuestas parciales.















