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Vendedores ambulantes de Once suman el respaldo de la CTA y buscan avanzar con un proyecto para regularizar la actividad

La Unión de Vendedores Ambulantes de Once continúa ampliando respaldos institucionales para impulsar una propuesta que busca reconocer legalmente su actividad. Tras reunirse con la CTA y organizaciones sociales, el sector insiste en que el diálogo y una regulación específica son el camino para resolver el conflicto con el Gobierno porteño. Por Martín Bustamante.
Reunión UVAO CTA

La Unión de Vendedores Ambulantes de Once (UVAO) continúa ampliando su red de apoyos en medio del conflicto que mantienen con el Gobierno de la Ciudad por los operativos de control en el espacio público. Esta vez, la organización mantuvo una reunión con representantes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), organizaciones barriales y referentes sindicales para presentar su propuesta de regularización del trabajo ambulante y sumar respaldo institucional a su reclamo.

El encuentro se realizó en la sede de la CTA ubicada en Avenida Belgrano y Saavedra y contó con la participación de José «Pepe» Peralta, integrantes de la Defensoría del Laburante, vecinos de Manzana 66, representantes de ATE y otros espacios sociales que vienen acompañando distintos conflictos laborales.

Para los vendedores ambulantes organizados, la reunión representa un nuevo paso en una estrategia que, en apenas algunos meses de existencia de la UVAO, ya incluyó encuentros con la Junta Comunal 3, legisladores porteños, organizaciones vecinales y autoridades policiales.

Una búsqueda de aliados para enfrentar el conflicto

En diálogo con Abran Paso, el referente de la UVAO, Ariel Rivero, explicó que el objetivo principal fue exponer la situación cotidiana que atraviesan quienes trabajan vendiendo productos en las calles de Once.

«Planteamos nuestra problemática, el abuso de autoridad que hay, el abuso de Espacio Público y lo cotidiano de todos los días», resumió.

Según relató, desde la CTA les manifestaron que consideran a los vendedores ambulantes parte de la economía popular y les ofrecieron acompañamiento político y sindical.

«Nos respondieron que la unión hace a la fuerza. Tenemos que estar más unidos para lograr que el Gobierno nos pueda atender», señaló Rivero.

Para la organización, ese respaldo resulta significativo porque proviene de una central sindical con trayectoria en conflictos laborales y en la defensa de distintos sectores de trabajadores.

El recuerdo de la Ley 1166

Uno de los momentos destacados del encuentro fue el relato de Pepe Peralta, quien recordó haber acompañado años atrás las luchas de los vendedores ambulantes cuando se debatía la Ley 1166, una de las normas que reguló distintos aspectos del trabajo en la vía pública.

«Ella había acompañado a esa gente y volvió a ver esa problemática del vendedor ambulante», contó Rivero sobre la intervención del dirigente sindical.

Ese antecedente, según explicó, fortaleció la expectativa de construir una agenda común para impulsar una nueva regulación que contemple la realidad actual de quienes trabajan recorriendo las calles del barrio.

Un proyecto para legalizar el trabajo ambulante

Durante la reunión también fue presentado el proyecto que la UVAO viene impulsando junto a legisladores porteños.

La iniciativa, según explicó Rivero, busca incorporar legalmente al vendedor ambulante dentro de la normativa vigente, diferenciándolo de otras modalidades de ocupación del espacio público.

«El proyecto consiste en incluir al vendedor ambulante, legalizar la situación y ponerla dentro de la normativa», explicó.

La propuesta había sido trabajada previamente junto al legislador Juan Manuel «Pitu» Salvatierra, con quien los vendedores mantienen reuniones desde hace varias semanas.

Ahora buscan sumar nuevos respaldos políticos y sindicales para ampliar las posibilidades de que el proyecto llegue a ser debatido en la Legislatura porteña.

Tres meses de organización

Aunque la UVAO nació hace apenas tres o cuatro meses, el recorrido institucional ya es amplio.

Rivero recordó que durante este tiempo mantuvieron reuniones con la presidenta de la Junta Comunal 3, participaron de encuentros de seguridad, dialogaron con legisladores, organizaciones sociales y vecinos, además de comenzar a instalar públicamente la diferencia que plantean entre el vendedor ambulante y otras formas de comercio informal.

«Seguimos golpeando puertas para conseguir el objetivo de poder trabajar dignamente», afirmó.

«No somos manteros»

Uno de los ejes centrales del discurso de la organización continúa siendo la diferenciación entre quienes venden productos caminando y quienes instalan puestos fijos sobre la vereda.

Para Rivero, esa diferencia resulta fundamental para comprender el conflicto.

«No somos manteros, somos vendedores ambulantes. Llevamos dos, tres o cuatro artículos en la mano y caminamos la vereda para ganar nuestro sustento», sostuvo.

Según explicó, ese planteo suele generar coincidencias incluso con vecinos que inicialmente expresan críticas hacia la venta callejera.

«Nos sentamos a tomar un café y cuando explicamos esa diferencia terminan dándonos la razón», afirmó.

Espacio público y convivencia

Durante la entrevista también apareció uno de los debates más presentes en el barrio de Once: el uso del espacio público.

Rivero sostuvo que los vendedores ambulantes no ocupan veredas de manera permanente ni impiden la circulación.

Incluso comparó su actividad con otras ocupaciones autorizadas del espacio urbano.

«Si dicen que yo ocupo espacio público caminando con mi mercadería, ¿qué pasa con las mesas de los restaurantes que también ocupan la vereda?», planteó.

Desde la organización consideran que el conflicto puede resolverse mediante una regulación clara que establezca derechos y obligaciones para quienes desarrollan esta actividad.

Un reclamo por el diálogo

Más allá de los apoyos obtenidos, Rivero insistió en que el principal obstáculo continúa siendo la falta de una instancia formal de diálogo con el Gobierno de la Ciudad.

Según denunció, los operativos de control y secuestro de mercadería continúan desarrollándose sin que exista una propuesta de solución para quienes dependen de ese trabajo para sostener a sus familias.

«El jefe de Gobierno no se anima a recibirnos. Con diálogo podemos llegar a frenar todo este hostigamiento que tiene la Ciudad contra el que menos tiene», concluyó.

Mientras continúan sumando apoyos de sindicatos, organizaciones sociales y vecinos, la UVAO apuesta a que el proyecto de regulación del trabajo ambulante logre abrir una discusión más amplia sobre el derecho al trabajo y la convivencia en el espacio público.