En la intersección de Venezuela y Jujuy, donde se encuentra la Plaza Manzana 66, Ángel, un histórico vendedor de flores, sufrió esta semana un operativo de desalojo por parte de las fuerzas de seguridad. A pesar de ser un vecino querido y reconocido por la comunidad.
Según relató Ángel en una conversación con este medio, su jornada laboral comienza a las 4:30 de la madrugada, cuando se dirige al mercado a comprar flores. Para las 6:30 ya está en su puesto, donde permanece hasta las 8 de la noche. A lo largo del día, interactúa con comerciantes y vecinos, ofreciendo flores frescas y manteniendo un rol activo en la seguridad de la zona, ya que, según contó, ha denunciado en varias ocasiones la presencia de punguistas merodeando en la zona de la plaza o en los alrededores del subte.
La Red de Vecinos Manzana 66, a través de su integrante Alberto Aguilera, intercedió en la situación y recogió testimonios de varios habitantes del barrio que expresaron su descontento por la medida. “Es un tipo bárbaro, lo tenemos hace años en el barrio, no tiene ningún problema y al final cuida a la gente”, expresó un vecino indignado. “No tenemos ni un solo kiosco de flores acá y Angelito hace años que vende en este lugar y mantiene todo muy limpio, aseguraron varios residentes de la zona.
El florista intentó gestionar el permiso que le exigieron las autoridades, pero el trámite es exclusivamente online y, según él mismo admitió, no maneja bien la tecnología ni tiene acceso a internet. “Me dieron un comprobante y me mandaron a hacer todo por internet. Yo no entiendo nada de eso”, explicó.
Vecinos y comerciantes del barrio han manifestado su apoyo a Ángel, resaltando su compromiso con la comunidad y la falta de sentido de la medida. “Este señor está hace 20 años acá. Nunca molestó a nadie y sus flores embellecen la esquina y el barrio”, afirmó una vecina con más de 40 años en el barrio.
El operativo fue ordenado por el comisario Barrenechea, quien dispuso una “saturación del espacio público” en la zona. Frente a esta afirmación, los vecinos denuncian que mientras se persigue a los vendedores ambulantes, que son gente honesta, que se ganan la vida, los problemas reales de inseguridad continúan sin solución. “Los delicuentes que roban con cuchillo, venden droga o gritan a la noche, esos no desaparecieron, siguen estando”, sostienen enojados.
Ante esta situación, la comunidad de Balvanera reclama una solución para que Ángel pueda continuar con su trabajo sin ser perseguido, y sin que le quiten su mercaderia; teniendo en consideración realizar una gestión más equitativa del espacio público, priorizando la seguridad real de los vecinos y no haciendo operativos que solo afectan a los trabajadores de la zona.














