El programa PAEBYT ofrece espacios educativos para personas mayores de 14 años que no hayan completado la escuela primaria. Funciona en organizaciones del barrio con inscripción abierta durante todo el año.
En los barrios de San Cristóbal y Balvanera, en la Comuna 3, funcionan espacios del Programa de Alfabetización, Educación Básica y Trabajo (PAEBYT), una iniciativa pública destinada a personas mayores de 14 años que no hayan terminado sus estudios primarios o necesiten alfabetizarse.
Las clases se desarrollan en organizaciones comunitarias del barrio y forman parte de las políticas educativas para jóvenes y adultos del Ministerio de Educación de la Ciudad.
Según explicó el orientador pedagógico del programa, Pablo Torres, el objetivo es garantizar el acceso a la educación a quienes no pudieron completar la escuela en su infancia o adolescencia.
“Es un programa de alfabetización y terminalidad primaria destinado a personas mayores de 14 años que no hayan terminado sus estudios o que necesiten aprender a leer y escribir”, señaló.
Dos espacios educativos en la Comuna 3
El programa funciona actualmente en dos sedes ubicadas en organizaciones comunitarias del barrio.
Uno de los espacios se desarrolla en Caminos Abiertos, en Estados Unidos 2957, en el barrio de San Cristóbal, con clases en el turno mañana de 8.30 a 12.30.
El otro funciona en el Bachillerato Popular Mocha Celis, ubicado en Jujuy 748, en Balvanera, donde las actividades se realizan de 9 a 13.
Ambos espacios ofrecen clases gratuitas con docentes especializados en educación de jóvenes y adultos, que acompañan a los estudiantes en el proceso de alfabetización o finalización de la escuela primaria.
Trayectorias educativas diversas
El programa recibe estudiantes con recorridos educativos muy diferentes. Algunas personas ya cursaron parte de la primaria y necesitan completar los últimos contenidos para obtener el título, mientras que otras comienzan desde procesos de alfabetización.
“Hay estudiantes que hicieron hasta sexto grado y les falta muy poco para terminar, y otros que prácticamente no pudieron ir a la escuela por distintas situaciones de vida”, explicó Torres.
Entre los motivos más frecuentes aparecen haber tenido que trabajar desde chicos, cuidar hermanos o crecer en contextos donde el derecho a la educación no estuvo garantizado.
Inscripción abierta durante todo el año
Una de las características del PAEBYT es que la inscripción permanece abierta durante todo el año.
Aunque la convocatoria se intensifica en los primeros meses del ciclo lectivo, cualquier persona interesada puede acercarse en cualquier momento.
Para anotarse solo es necesario presentar el DNI, y no se exige documentación escolar previa.
Además, el programa contempla flexibilidad en la asistencia, teniendo en cuenta que muchos estudiantes trabajan o tienen responsabilidades familiares.
“No hace falta venir todos los días o las cuatro horas completas. El rato que cada persona pueda acercarse lo aprovechamos para avanzar en su escolaridad”, explicó el orientador pedagógico.
Un espacio educativo y comunitario
Las clases se organizan en grupos donde conviven distintos niveles de aprendizaje. En muchos casos se realizan actividades generales para todo el grupo y luego se trabajan contenidos específicos según el nivel de cada estudiante.
Mientras algunas personas avanzan en procesos de alfabetización, otras se concentran en los contenidos necesarios para completar la primaria.
Además del trabajo en el aula, el programa promueve actividades grupales, debates, salidas educativas y encuentros comunitarios, que fortalecen el vínculo entre los estudiantes.
“Se arman grupos muy lindos, se generan amistades y muchas veces los estudiantes continúan juntos en el nivel secundario”, señaló Torres.
Continuidad hacia el secundario
Una vez finalizada la primaria, el programa también facilita la continuidad educativa hacia el nivel secundario.
En el caso del espacio que funciona en el Mocha Celis, la articulación se da de manera directa con el bachillerato popular que funciona en el mismo edificio. También se establecen vínculos con otros bachilleratos y centros educativos para adultos.
El título obtenido a través del PAEBYT es oficial, ya que forma parte del sistema educativo público, lo que permite continuar estudios secundarios o acceder a capacitaciones laborales.
Educación en espacios del barrio
A diferencia de otras propuestas educativas, el programa no cuenta con edificios escolares propios, sino que funciona en espacios que ceden organizaciones e instituciones comunitarias.
Comedores, centros sociales, parroquias y organizaciones barriales se convierten así en lugares de aprendizaje dentro de los propios barrios.
“El PAEBYT funciona donde está la necesidad de educación. Las organizaciones del barrio nos prestan un aula o un salón y ahí damos las clases”, explicó Torres.
Una invitación a volver a estudiar
Desde el programa destacan la importancia de difundir esta posibilidad educativa en el barrio, ya que muchas personas desconocen que existe.
“Si conocen a un vecino, un familiar o un amigo que no terminó la primaria, lo invitamos a acercarse”, señaló Torres.
La propuesta busca demostrar que siempre es posible retomar los estudios y completar la escuela primaria, incluso muchos años después de haberla dejado.















