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“TEATRALUISATE”: La colecta para salvar al Luisa Vehil

Con el fin de mantener abierto al teatro ubicado en Hipólito Yrigoyen 3133, sus socios lanzaron la campaña “TEATRALUISATE con un dólar”, un crowdfunding (recaudación de fondos) para que cada persona pueda donar los montos que quiera, abriendo una puerta de ingresos en todas las redes sociales. Por Facundo Richter

Actualmente, se negocia con los herederos del “Luisa” un valor de 300.000 dólares en concepto de la propiedad ubicada en la calle Yrigoyen. Aunque se realizó un rebaja sustancial (el monto inicial era U$S 360 mil), sigue siendo una suma prohibitiva para que los socios puedan acceder a ella. La institución construida por Luisa D’amico para honrar a su íntima amiga y colega Luisa Vehil hoy está luchando su última gran batalla para mantenerse en funciones, a pesar del incalculable valor cultural que tiene el teatro y su gestión para Balvanera. 

En octubre del año pasado, Luis Brandoni se acercó a un acto público para apoyar la gesta del Luisa y dijo: “Que importante es que haya un teatro acá”. El “Acà” es Balvanera sur, donde casi no hay espacios escénicos y menos con un sentido de lo social arraigado en su práctica cotidiana. Esta es la propuesta que lleva adelante Ruben Hernandez, su director, desde el 2007.

Talleres abiertos a la comunidad en oficios como técnico escénico en luces y sonido, dirección y asistente de dirección, armado de escenografías, muebles y tapicería. Todo esto da Luisa, además de cursos para adultos mayores, espacio de encuentro para la comunidad y talleres de actuación.

Según Rubén Hernandez, el rol del actor y la actriz está destinado a una profunda función social vinculada al día a día de su comunidad. “Somos trabajadores, nuestro esfuerzo tiene que ser retribuido, pero también si un vecino no tiene dinero y quiere ver un espectáculo yo voy a darle un boleto para entrar, porque para hacer cultura necesitamos de todos, con todos adentro del teatro”. 

Sin embargo, mantener un edificio entero, tres salas de teatro, insumos, servicios esenciales, la página web,  el sustento para sus trabajadores y ahora la venta del inmueble, requieren un extra de solidaridad de todos.


Para dar una idea, los gastos de los servicios esenciales se cubren por la cuota mensual de los asociados. En años anteriores, el alquiler lo suplían con el comodato porque el teatro está reconocido como “Espacio de Interés Cultural”, pero de enero a marzo no tienen ese fomento, lo que le implicaba un esfuerzo económico que se paga con retrasos.  

Respecto a la gestión política comunal, el Consejo Consultivo y su comisión de cultura brindó todo su apoyo al espacio y realizó múltiples gestiones para colaborar con su continuidad. 
Además, Rubén reconoce que la presidenta de la Comuna 3, Silvia Collin, ayudó a pintar gran parte del frente del frente del teatro. Sin embargo, para un edificio cultural se necesita más pintura, madera para escenografías y todo lo que ayude a ahorrar en gastos de mantenimiento. Por fuera, el reclamo es por más iluminación en la calle, para Rubén es importante para que la gente no tenga miedo de caminar en las inmediaciones.

Teatraluisémonos

Al teatro independiente, las circunstancias lo volvieron una de las actividades menos rentables, pero aún es de las más necesarias para que una sociedad reflexione sobre su identidad colectiva. 
La era de la virtualidad desvinculó a millones del contacto en persona, muchos aprendieron sobre las técnicas de realización audiovisual, cortar y unir el tiempo en pedacitos, pero el teatro no puede descomponerse en planos visuales, ni necesita de efectos especiales. Es la manifestación más humana porque su concreción y su percepción no tienen mediaciones.

Así lo cuenta Rubén: “Aprendimos a usar la cámara, editar y poner sonido, pero lo que hacemos no es una película ni televisión, ahora  tampoco es el teatro que conocíamos, es otra cosa, un híbrido, no sabemos qué es”.

En el teatro, las personas se ponen en la situación de otras. De pies a cabeza. No en segmentos, no en instantes, sino en un lapso de tiempo que multiplica la cantidad de tiempo en el cine.

Necesitamos más teatro, para contar las historias que nuestro pueblo precisa para definir su identidad. El teatro es producción de sentido.