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Una vendedora ambulante denunció hostigamiento policial en Once y relató los controles que enfrenta a diario

La trabajadora de la economía popular relató los episodios de hostigamiento que, según denunció, sufrió por parte de efectivos de la Policía de la Ciudad mientras intentaba desarrollar su actividad en Once. Además, aseguró que otros vendedores atraviesan situaciones similares y reclamó el respeto al derecho al trabajo. Por Martín Bustamante.
Reunión de la Unión de Vendedores Ambulantes de Once

Sol Aragón, integrante de la Unión de Vendedores Ambulantes de Once (UVAO), aseguró que fue perseguida y requisada por efectivos de la Policía de la Ciudad pese a no encontrarse vendiendo mercadería. La trabajadora afirmó haber presentado una denuncia por presuntos abusos y sostuvo que la situación afecta cotidianamente a quienes desarrollan actividades en la vía pública.

La situación de los vendedores ambulantes de Once volvió a quedar en el centro del debate luego del testimonio de Sol Aragón, integrante de la Unión de Vendedores Ambulantes de Once (UVAO), quien denunció haber sufrido distintos episodios de hostigamiento por parte de efectivos de la Policía de la Ciudad mientras desarrollaba —o incluso cuando no desarrollaba— su actividad laboral.

En una entrevista con Abran Paso, la trabajadora relató que durante los últimos meses fue interceptada en distintas oportunidades por personal policial, situación que, según afirmó, derivó en la presentación de una denuncia formal.

«Me frenaron sin estar vendiendo»

Aragón explicó que uno de los episodios ocurrió cuando se encontraba en la estación Once sin mercadería.

«La semana pasada estaba en la estación de Once sin mercadería para vender. De la nada vinieron, me frenaron, me revisaron, me hicieron pasar un mal momento, me quisieron secuestrar el celular y no me querían devolver la documentación», aseguró.

La vendedora también recordó un hecho anterior en el que, según su relato, fue perseguida por varios efectivos durante varias cuadras.

«En otra oportunidad diez efectivos me corretearon cuatro cuadras cuando yo no llevaba mercadería. Me bajé del colectivo y me frenaron solamente porque saben que vendo», sostuvo.

«Nos identifican por la cara»

Durante la entrevista, Aragón cuestionó los controles que, según indicó, se realizan sobre vendedores ambulantes aun cuando no están comercializando productos.

«Ellos te ven la cara y saben que alguna vez vendiste. Por eso te paran. Es como una portación de rostro», expresó.

En ese sentido, explicó que quienes trabajan en la modalidad ambulante no utilizan mantas ni puestos fijos.

«No somos manteros. Vendemos dos o tres cosas en la mano y caminamos de una punta a la otra. Pero tampoco nos dejan hacer eso», afirmó.

Según describió, los controles incluyen la revisión de mochilas, bolsos y pertenencias personales.

«He visto compañeros a los que les hacen abrir las mochilas o las bolsas. Para nosotros eso es un abuso de autoridad», señaló.

Un trabajo condicionado por los operativos

La joven, de 27 años y madre de hijos, contó que hace aproximadamente cinco meses comenzó a trabajar como vendedora ambulante debido a la falta de otra fuente de ingresos.

Explicó que actualmente resulta imposible establecer un horario de trabajo estable porque la presencia policial condiciona permanentemente la actividad.

«Antes uno sabía que podía salir en determinado horario. Ahora trabajamos cuando se puede, porque si ellos te ven, te siguen hasta una galería o donde estés», explicó.

Aragón señaló que comercializa distintos productos —como golosinas o medias— según las posibilidades del momento y que los ingresos diarios son indispensables para sostener a su familia.

Una denuncia por presunto hostigamiento

La integrante de UVAO confirmó que presentó una denuncia por los hechos que, según afirmó, sufrió de manera reiterada.

«Hice una denuncia con un abogado porque el acoso no paraba. Ellos ya están notificados y no se pueden acercar a mí», indicó.

No obstante, sostuvo que otros vendedores continúan atravesando situaciones similares.

«No es solamente conmigo. Tengo compañeras que siguen siendo amenazadas y a las que les secuestran la mercadería», afirmó.

También mencionó el caso de Ariel Rivero

Durante la entrevista, Aragón también hizo referencia a la situación de Ariel Rivero, otro integrante de la Unión de Vendedores Ambulantes de Once, quien en las últimas semanas denunció distintos procedimientos policiales.

Según relató, «los efectivos conocen dónde vive y muchas veces esperan en las inmediaciones de su casa. Cuando sale con el carro, lo rodean entre varios policías, le piden la documentación y le secuestran la mercadería».

Las declaraciones de Sol Aragón se suman a otros testimonios difundidos recientemente por integrantes de la Unión de Vendedores Ambulantes de Once, quienes vienen denunciando controles, decomisos y situaciones que consideran de hostigamiento durante el desarrollo de su actividad laboral en el barrio de Once.

Desde UVAO sostienen que continuarán visibilizando estos episodios y reclamando que se garantice el derecho al trabajo de quienes desarrollan actividades en la economía popular, mientras esperan respuestas de las autoridades competentes respecto de las denuncias presentadas.